lunes, 31 de diciembre de 2007

ORACIÓN DE FIN DE AÑO.

ORACION DE FIN DE AÑO.
Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.

Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silenciosnuevamente te pido perdón.
En los próximos días iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos díasque sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad . Amén.
( Autor desconocido ).
FUENTE : webcatolicodejavier.org/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

LA SAL DEL MUNDO - JORGE E. ORTIZ.

La sal del mundo - Jorge Eugenio Ortiz.
Esa difícil facilidad de Cristo para expresar todos sus pensamientos se hace presente cuando define a sus apóstoles al declararles: “Vosotros sois la sal del mundo”. Difícil decir porque a todos se nos torna huidiza, insuficiente, la palabra cuando la buscamos o la hemos encontrado y la proferimos. Y ¡qué sencillo decir, qué claro acierto, qué fácil perfección encontramos en todos los pasajes donde Jesucristo nos da su lección hecha palabra!
La sal del mundo es como la sustancia de lo incorruptible o como el medicamento contra lo impuro, lo perecedero, lo que se rinde al agobio de la fatiga y de la muerte. Es desde luego lo que ahuyenta la sed, pero además el medio para que el alimento sea tal y nutra y reconforte y vivifique: el ambiente en que vivimos y el orden que nos protege son restablecidos constantemente por la sal; de ella nos sustentamos para mantener el equilibrio orgánico, la composición en que se erige nuestro cuerpo con sus huesos y con su integración articulada y su dinamismo y su perduración.
¡Cómo resulta trascendente esta metáfora para nuestros pueblos que son medularmente cristianos! Nacimos, en la coyuntura de un mundo que se transformaba al salir de las quietas luces de la Edad Media, de las manos generosas, dulces, devotas y sacrificadas de pequeños grupos de apóstoles de Cristo.
Perdida en el trasiego de la despensa —el vasto bodegón o la desmantelada alacena—, la sal está siempre ahí, indispensable, con su gris perla o su gris sucio o su inmaculada blancura. Para el pobre y para el rico, para el fuerte o para el débil, para el hombre nuevo y para el anciano. Sin ella perecería la humanidad.
Hoy es familiar para el conocimiento de los mortales la sed insaciable del elefante y la gacela, del tigre y las aves, cuando no encuentran la superficie rica y blanquecina de la sal. Hoy es contienda de los mundos empresariales el heredar las tierras en que se cosecha la sal para el consumo de los humanos.
¿Cómo es posible, nos seguimos preguntando, que con tan pequeño cuerpo de apóstoles, que con tan precario conjunto de hombres entregados a predicar la religión y a dispensar los servicios sacramentales, este pueblo se mantenga en profesión ardiente de su fe, que siga aferrado con mayor énfasis, con más esplendente espíritu que otros pueblos donde el sacerdote se puede prodigar con mayor frecuencia entre sus feligreses?
¡Sal del mundo que es aquí más eficaz, que se prodiga con mayor “saborío”, que desencadena mayores ímpetus devotos! Secreto, mejor, de lo alto, inescrutable designio de Dios, de Aquel que alimentó multitudes con la provisión insignificante de un cestillo de panes y de peces.
“Quédate con nosotros”, decían a Jesucristo, tristes y temerosos los viajeros de Emaús. Este disminuir la sal, que decimos que atrevidamente juzgamos insuficiente, despierta temores en el devoto ánimo. Y sin embargo con la noche que llega, como con la ausencia del divino maestro que se marchó luego de partir el pan, ha de renovarse la fe en el milagro de la permanencia de Cristo. Y que quede aquí entre nosotros la convicción de iluminada esperanza, esta confianza de que “la sal del mundo” no ha de resultar insuficiente, no ha de quedar menguada para el anhelo de que seamos dignos de permanecer incorruptibles hasta alcanzar la verdadera vida.
jodeortiz@gmail.com
Escritor
FUENTE :
www.eluniversal.com.mx/ ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

MANOS UNIDAS- PEDRO CASALDÁLIGA.

Manos Unidas - Pedro Casaldáliga.
Que seamos, Señor, manos unidas en oración y en el don.
Unidas a tus Manos en las del Padre, unidas a las alas fecundas del Espíritu,
unidas a las manos de los pobres.
Manos del Evangelio, sembradoras de Vida, lámparas de Esperanza, vuelos de Paz.
Unidas a tus Manos solidarias, partiendo el Pan de todos.
Unidas a tus Manos traspasadas en las cruces del mundo.
Unidas a tus Manos ya gloriosas de Pascua.
Manos abiertas, sin fronteras, hasta donde haya manos.
Capaces de estrechar el Mundo entero, fieles al Tercer Mundo, siendo fieles al Reino.
Tensas en la pasión por la Justicia, tiernas en el Amor.
Manos que dan lo que reciben, en la gratuidad multiplicada, siempre más manos, siempre más unidas.
FUENTE :
www.pastoralsj.org/oracion/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

domingo, 30 de diciembre de 2007

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA.

Fiesta de la Sagrada Familia.
José era un gran hombre, cabeza de una familia de tres personas, una familia reducida.
El Evangelio dice: “José era un varón justo de la familia de David”.
San Mateo dice que después del destierro en Babilonia, el duodécimo descendiente de David fue Jacob, padre de José, esposo de la Virgen María, la madre de Jesús. De su ascendencia hasta el rey David (28 generaciones), sólo se conocen los nombres; ni siquiera se nombra a su madre; no se habla de la casa de sus padres, sólo se menciona de paso que debía empadronarse en Belén por ser la ciudad o pueblo de sus antepasados.
En esta pequeña familia, Jesús, María y José, se amaban profundamente, se necesitaban y eran muy importantes, cada uno para los otros; se complementaban en sus trabajos, conversaban en las tardes, compartían la mesa y las preocupaciones por sus vecinos, por su fe y su país.
Como personas sencillas, sus preocupaciones eran simples…Cumplían la ley, como una tradición importante para ellos, pagaban los impuestos, ayudaban a quienes los necesitaban y se dejaban ayudar por los demás; vivían un estilo de vida sana, pacífica y solidaria.
José respetaba profundamente a su mujer y a su hijo, su vida estaba marcada por el respeto y el cariño; sólo un hombre que ama profundamente a su esposa, es capaz de respetar su decisión de virginidad, sublimando su expresión de amor en gestos y actitudes de cariño sincero, verdadero y fiel, en un leal sentido de pertenencia a su familia y a Dios.
No sabemos en qué momento murió José; sólo se sabe que Jesús a los doce años fue con María y José al Templo de Jerusalén y regresó con ellos a Nazareth.
En algún momento, esa vida apacible y serena se rompió. José murió…No conocemos detalles de su muerte, ni cuando se produjo; ¿qué edad tenía Jesús?, si estuvo enfermo…nada se sabe.
La muerte de José afectó fuertemente la vida familiar, se sentía su ausencia; él era cabeza de la familia…lo echaban de menos…María y Jesús sufrieron mucho; eran personas sensibles y querendonas; amaban a José y la separación definitiva produjo en ellos un dolor indescriptible, algo como un desgarro interior, asumido con aceptación, sin rebeldía pero con mucha pena…La muerte de José dejó un espacio vacío muy difícil de llenar…conocieron el sufrimiento de ser familia incompleta; aprendieron en carne propia el desamparo de los huérfanos y las viudas…Jesús pasó a ser jefe de hogar, sintió la responsabilidad de sustentar y consolar a su madre. Jesús asumió el trabajo de carpintero que había aprendido junto a José.
En Nazareth Jesús aprendió a conocerse a sí mismo, y a conocer a los demás…aprendió a conocer las debilidades de los israelitas, sus engaños, sus pequeñas trampas, sus apegos y actitudes poco claras.En su hogar de Nazareth aprendió a respetar a la mujer, aprendió a amar la naturaleza de la cual expresó tan hermosos ejemplos y parábolas; aprendió a valorar la familia con su vida sencilla.Aprendió la necesidad de trabajar y descansar. Aprendió el equilibrio de la afectividad, a crear lazos de amistad y convivencia con vecinos, parientes, peregrinos, extranjeros y con Dios, a quien llama su Padre.
En Nazareth, Jesús se prepara para una misión que aún no conoce, pero que intuye en comunicación con su Padre, en oración.Aprende a respetar la ley y a vivirla desde el amor a su Padre (nueva interpretación de la ley).Aprende a amar a Dios, su Padre y dedica su vida a buscar su Voluntad y vivirla hasta las últimas consecuencias.
Gracias te doy, Señor, por la vida de Jesús Niño; por María, su Madre, que le enseñó todo lo que un niño necesita aprender…
Gracias por San José, esposo ejemplar para María y padre abnegado y amoroso para Jesús…
Gracias, Señor, por…
Gracias, Señor, porque…
Perdón, Señor, por tantos padres que no se preocupan de sus hijos, no les enseñan a vivir la vida y no los acercan al conocimiento de Dios…
Perdón, Señor, por las mamás que botan a sus hijitos en la calle, o los matan antes de nacer…
Perdón, Señor, por…
Perdón, Señor, porque…
Ayúdame, Señor, a testimoniar al mundo la maravilla de la maternidad-paternidad, la grandeza y dignidad de ser padres-madres de los hijos de Dios…Ayúdame, Señor, a…
Ayúdame, Señor, para…
Ayúdame, Señor, porque…
Coloquio íntimo de oración con el Dios de la vida, que nos da la capacidad de procrear, de dar vida.Oración Lc 2,39-40; 51-52“Así que cumplieron todas las cosas según la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazareth, el niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.”“Bajó con ellos y vino a Nazareth, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.”
FUENTE :
www.laicosignacianos.cl/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

sábado, 29 de diciembre de 2007

PARA SER FELIZ, TOMA UNA ACTITUD DIFERENTE...

Para ser feliz, toma una actitud diferente...
No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedas hacer. No te preocupes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.
No te mires con tus ojos, contémplate con la mirada de Dios. No pienses en lo largo que es el camino de tu transformación, sino en cada paso que debes de dar para ser lo que Dios quiere que seas. No confíes en tus propias fuerzas; pon tu vida en las manos de Dios.
No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú. Deja que el amor te toque y no te defiendas de él. Contempla sólo la meta y no veas lo difícil que es alcanzarla. Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo. No sufras por lo que viene, recuerda que cada día tiene su propio afán (Mt. 6, 34).
Busca alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella. No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es por que sabe que tú puedes con ella. Si algún día te sientes cansado, busca el descanso en Dios que renovara tus fuerzas. Si algún día te sientes demasiado responsable por otros, recuerda que sólo Jesús es el Mesías.
Si te sientes atado a alguien, pídele a Jesús que rompa la atadura y que su amor vuelva a crear lazos de amor según su espíritu. Si reaccionas ante toda provocación, ruega a Dios para que te enseñe a responder en lugar de reaccionar.
Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala sin pedir nada a cambio.
Si necesitas tener todo bajo control, entrega el control de tu vida a Dios y confía en su poder y en su amor por ti.
Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como algo precioso: ¡Eres hijo de Dios! Piensa en que El está más interesado que tú en que te conviertas en esa creación que Él pensó desde la eternidad.
( Autor desconocido ).
FUENTE : www.masalto.com/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

PARA MÍ LA VIDA ES CRISTO - JOHN HENRY NEWMANN.

Para mí la vida es Cristo
Jesús mío: ayúdame a esparcir tu fragancia donde quiera que vaya;inunda mi alma con tu espíritu y tu vida;penetra todo mi ser y toma de él posesiónde tal manera que mi vida no sea en adelante sino una irradiación de la tuya.Quédate en mi corazón en una unión tan íntimaque las almas que tengan contacto con la mía puedan sentir en mí tu presencia; y que al mirarme olviden que yo existoy no piensen sino en Ti.Quédate conmigo. Así podré convertirme en luz para los otros.Esa luz, oh Jesús, vendrá toda de Ti;ni uno solo de sus rayos será mío.Te serviré apenas de instrumentopara que Tú ilumines a las almas a través de mí.Déjame alabarte en la forma que te es más agradable:llevando mi lámpara encendidapara disipar las sombras en el camino de otras almas.Déjame predicar tu nombre sin palabras…Con mi ejemplo, con mi fuerza de atraccióncon la sobrenatural influencia de mis obras,con la fuerza evidente del amorque mi corazón siente por Ti.
( John Henry Newmann ).
FUENTE :
www.pastoralsj.org/oracion/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

viernes, 28 de diciembre de 2007

ORACIÓN VOCACIONAL.

ORACION.
En tus manos, Señor, pongo mi misterio, a veces duro, sin la más mínima grieta donde escarbar, impenetrable superficie, lámina de acero.
Y a veces difuso, turbio y cambiante como una humareda donde se queman mis días secos.
En tus manos dejo, mis afanes y trabajos sepultados en los surcos. Sólo conoceré su verdad cuando rajen la tierra con sus hojas verdes y su nombre propio.
En tus manos, Señor, no sé
lo que pongo, pero sé que es mío porque me enciende y a veces me congela.
Y sé que es tuyo, porque por mis grietas respiro un aroma que calma la ansiedad, y me llega un canto que no tiene estridencias.

( Autor desconocido ).
FUENTE : www. recursosvocacionales.googlepages.com/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

LECTIO DIVINA SAGRADA FAMILIA - LA HUIDA A EGIPTO Y EL REGRESO A NAZARET - CICLO A.

Sagrada Familia (A) - La huída a Egipto y el regreso a Nazaret - Mateo 2,13-23
1. LECTIO

a) Oración inicial:
Oh Dios, nuestro Creador y Padre, tú has querido que tu Hijo, engendrado antes de la aurora del mundo, fuese en todo semejante a nosotros encarnándose en el seno de la Virgen María por obra del Espíritu Santo. Envía sobre nosotros tu mismo Espíritu vivificador, para que podamos ser siempre más dóciles a la acción santificadora, dejándonos transformar dócilmente por el mismo Espíritu en la imagen y semejanza de Jesucristo tu Hijo, nuestro hermano, salvador y redentor.

b) Lectura del Evangelio de Mateo:
13 Cuando ellos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estáte allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.» 14 Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; 15 y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera lo dicho por el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.16 Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos.17 Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: 18 Un clamor se ha oído en Ramá,mucho llanto y lamento:es Raquel que llora a sus hijos,y no quiere consolarse, porque ya no existen.19 Muerto Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: 20 «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y vete a la tierra de Israel, pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño.» 21 Él se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel. 22 Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí; y, avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea, 23 y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese lo dicho por los profetas: Será llamado Nazoreo.

c) Momento de silencio:
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

2. MEDITATIO
a) Clave de lectura:
El evangelio de Mateo ha sido llamado el “Evangelio del Reino”. Mateo nos invita a reflexionar sobre la venida del reino de los cielos. En la estructura de su relato evangélico algunos han visto un drama en siete actos, que trata de la realidad de la venida de este Reino. El drama comienza con la preparación para esta venida del reino en la persona del Mesías niño y termina con la venida del Reino en el sufrimiento y en el triunfo con la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, Hijo de Dios.
El pasaje del evangelio propuesto para nuestra reflexión, forma parte por así decir del primer acto, en el cual Mateo nos presenta la persona de Jesús como el cumplimiento de las Escrituras. Mateo es el evangelista que más veces cita el Antiguo Testamento para demostrar que en Cristo se cumplen la ley y los profetas. Jesús, la realización y la perfección de las Escrituras, ha venido al mundo para restablecer el reino de los cielos, ya anunciado en la alianza de Dios con su pueblo. Con la venida de Cristo, esta alianza no se limita sólo al pueblo hebreo, sino que se extiende a todos los pueblos. Mateo dirige una comunidad de hebreos cristianos, perseguida por la sinagoga, y la invita a la apertura hacia los gentiles. Él es el escriba sabio que sabe sacar de su tesoro lo que es antiguo y lo que es nuevo. El evangelio ha sido primeramente escrito en arameo y después redactado en griego.
El pasaje Mateo 2,13-23, hace parte de la sección que trata del nacimiento y la infancia de “Jesucristo hijo de David, hijo de Abrahán” (Mt 1,1). Jesús es hijo de su pueblo, pero también es hijo de toda la humanidad. En su genealogía se encuentran influencias extranjeras (Mt 1, 3-6). Los primeros llamados a dar homenaje al recién nacido, además de María su Madre (Mt 2, 11), son los Magos. El Mesías atrae a los sabios con su luz ofreciéndoles la salvación (Mt 2,1-12). Los Magos reciben esta salvación en contraste con Herodes y la Jerusalén turbada (Mt 2,3). Desde su nacimiento, Jesús es perseguido por los jefes de su pueblo y al mismo tiempo revive las esperiencias dolorosas de su pueblo.
Ya desde su nacimiento revive la experiencia de su pueblo exiliado y humillado más de una vez. El evangelio nos demuestra esto con el relato de la huida a Egipto y la matanza de los inocentes. El drama de estos sucesos se desarrolla delante de nosotros en estos apartados:

i) El ángel que aparece en sueños a José después de la partida de los Magos, y la huída a Egipto (Mt 2,13-15).

ii) Herodes que cae en la cuenta de la burla de los Magos y mata a todos los niños de Belén (Mt 2, 16-18).

iii) La muerte de Herodes y el regreso “clandestino” de la Santa Familia, no a Belén sino a Galilea (Mt 2, 19-23)
El tema del rey que mata a los temidos adversarios es común en la historia de toda dinastía real. En la literatura bíblica además de esta escena de Herodes que busca al Niño Jesús para matarlo, encontramos en el Antiguo Testamento algunos relatos semejantes. En el primer libro de Samuel, Saúl rechazado por el Señor, tiene temor de David e intenta matarlo (1 Sam 15; 18; 19; 20). Mical y Jonatán lo ayudan a escapar (1Sam 19,20). Además, en el primer libro de los Reyes, el rey Salomón, en su vejez, infiel a Dios y a sus padres, con el corazón pervertido, cometió lo que es malo a los ojos del Señor (1 Re 11,3-13). Por eso el Señor suscita contra él un adversario (1 Re 11,14), Hadad, que durante el reino de David huye y se refugia en Egipto (1 Re 11,17). Otro adversario de Salomón es Jeroboán, que también se refugia en Egipto para escapar del rey que quiere matarlo (1 Re 11,40). Esto era el período de la degeneración del reino. En el segundo libro de los Reyes, esta vez en el contexto del asedio a Jerusalén, que sucede “en el año nono de su reinado [de Nabucodonosor], en el décimo mes, el diez del mes” (2 Re 25,1) del año 589, encontramos el saqueo de Jerusalén y la segunda deportación del pueblo en el año 587 (2 Re 25, 8-21). El pueblo “que quedaba en el país de la Judea” (2Re 25,22) se somete a Godolía puesto como gobernador por Nabucodonosor. “Ismael [...] con diez hombres [...] dieron muerte a Godolía, a los Judíos y Caldeos que estaban con él”. Luego, por temor de los Caldeos, huyeron a Egipto (2 Re 25-26). En el libro del profeta Jeremías encontramos también el relato de Uría “un hombre que profetizaba en el nombre del Señor” (Jer 26, 20). Éste huye a Egipto porque el rey Joaquín trataba de matarlo. El rey logró encontrarlo en Egipto y lo mató (Jer 25 20-24).
Con estos hechos que aclaran la huída de la Sagrada Familia a Egipto, Mateo nos hace ver a Jesús que ya desde niño participa de la suerte de su pueblo. Egipto se convierte para Jesús en refugio, como lo fue para los patriarcas:- Abrahán que “descendió en Egipto, para vivir allí, porque la carestía pesaba sobre aquel país” (Gén 12,1)- José amenazado por los hermanos que intentan matarlo por envidia y es después vendido a los mercaderes que lo conducen a Egipto entregándolo a Putifar (Gén 37, 12-36)- Israel (Jacob) que sale para Egipto llamado por su hijo José (Gén 46, 1-7).- La familia de Israel (Jacob) que entra en Egipto y allí se establece (Gén 46-50; Ex 1, 1-6)
Mateo cambia el sentido de la cita tomada de Oseas 11,1: “De Egipto llamé a mi hijo” y la interpreta como si Dios llamase a su Hijo Jesús para huir a Egipto (Mt 2,15). El sentido original de Oseas era, que el Señor llamó a su hijo Israel a huir a Egipto para formar un pueblo. La huída a Egipto de Jesús y el exterminio de los inocentes de Belén nos recuerda la opresión de Israel en el país de Egipto y el exterminio de los recién nacidos machos. (Éx 1, 8-22)
La profecía aplicada para la matanza de los inocentes está tomada del libro de la consolación compuesto por los capítulos 30 y 31 del libro del profeta Jeremías. El lamento está ligado a la promesa del Señor que consuela a Raquel esposa de Jacob (Israel) madre de José sepultada según la tradición cerca de Belén y le promete que habrá una compensación por sus penas, sus hijos que no volverán jamás (Jer 31, 15-18).
Volviendo de Egipto después de la muerte de Herodes, José decide establecerse en Galilea en una ciudad llamada Nazaret. Jesús será llamado Nazareno. Más tarde también sus discípulos serán reconocidos como Nazarenos (Act 24,5). Este apelativo además de indicar el nombre de una ciudad, puede también referirse al “retoño”, o sea, al “neçer” de Isaías 11,1. Puede también referirse al resto de Israel “naçur” (ver Is 42,6)

b) Preguntas para la reflexón personal:
i) ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de este relato de Mateo?
ii) ¿Què significa para ti el reino de los cielos?
iii) ¿En qué se diferencia el reino de los cielos de los reinos de este mundo?
iv) Mateo nos presenta la persona de Jesús como aquél que se identifica con la suerte de su pueblo. Lee los pasajes citados en la clave de lectura para reflexionar y orar obre los acontecimientos del pueblo de Dios, en el que Jesús se ha identificado. ¿Cuáles son las situaciones semejantes en nuestro mundo? Pregúntate que puedes hacer tú para mejorar el ambiente en el que vives y trabajas...sobre todo si no concuerdan con el reino de los cielos.

3. ORATIO
a) Oración personal en silencio.
b) Termina la lectio divina con esta oración:
Padre misericordioso, concédenos seguir los ejemplos de la Sagrada Familia de Jesús, José y María, para que estemos siempre seguros en las pruebas de esta vida hasta el día en que nos reunamos en la gloria del cielo. Por Cristo nuestro Señor.
4. CONTEMPLATIO
La paz de Cristo reine en vuestros corazones. (Col 3,15)
FUENTE :
www.ocarm.org/esp ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

A LOS REYES MAGOS - LOPE DE VEGA.

«A los Reyes Magos» - LOPE DE VEGA.
Reyes que venís por ellas no busquéis estrellas ya; porque donde el sol está no tienen luz las estrellas.Reyes que venís de Oriente al oriente del sol solo, que más hermoso que Apolo sale del alba excelente; mirando sus luces bellas no miréis la vuestra ya; porque donde el sol está no tienen luz las estrellas.No busquéis la estrella agora, que su luz ha oscurecido este sol recién nacido en esta virgen aurora. Ya no hallaréis luz en ellas; el Niño os alumbra ya; porque donde el sol está no tienen luz las estrellas.Aunque eclipsarse pretende, no reparéis en su llanto, porque nunca llueve tanto como cuando el sol se enciende. Aquellas lágrimas bellas la estrella oscurecen ya; porque donde el sol está no tienen luz las estrellas.
FUENTE :
www.lamparaestupalabra.blogspot.com/ ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

EL SEÑOR ES NUESTRO ALFARERO.

El Señor es nuestro alfarero
Siempre que transcurre un año miramos hacia atrás y vemos las distintas situaciones por las que hemos pasado. A veces vivimos situaciones dolorosas y no logramos comprender el por qué ni el para qué. Por medio de esta historia tal vez podamos reflexionar las vivencias del año y decir ¡Gracias, Señor porque me amas tanto!
No siempre he sido una taza para tomar té. Hubo un momento en que no era sino un puñado de arcilla. En aquel tiempo, mi Maestro me tomó y empezó a darme golpecitos y a moldearme. Fue muy doloroso y le supliqué que dejara de hacerlo, más Él se limitó a sonreír y responderme: ¡Todavía no!
Luego, me colocó en un torno; allí estuve dando vueltas y vueltas. Me mareé tanto que pensé que no iba a contar. Pero entonces por fin me soltó y justo cuando pensaba que ya no me iba a pasar nada, mi Maestro me introduzco en un horno.
No comprendía porque tenía intenciones de quemarme; grité y le supliqué que no lo hiciera y que me soltara. Por la puerta del horno alcancé a ver al Maestro, si bien algo borroso, Él sonreía, negaba con la cabeza y decía: ¡Todavía no! Por fin, volvió y me sacó. Yo me dije: ¡Ah, que alivio! De repente mi Maestro me levantó y empezó a pulirme y cepillarme, seguidamente tomó un pincel y empezó a pintarme de colores. El olor que despedía la pintura era tan fuerte que pensé que iba a desmayar. Y rogué que no siguiera, pero sin dejar de sonreír, repitió: ¡Todavía no!
Luego me colocó en un horno. Era el doble de caliente que el primero; Yo tenía la certeza de que me iba a asfixiar.Le imploré, le supliqué, lloré; pero El seguía sonriendo y repitiendo: ¡Todavía no!
Empecé a pensar que no había esperanza para mí. No aguantaba más, estaba claro que había llegado mi hora. Decidí rendirme.Entonces se abrió la puerta del horno y el Maestro dijo: ¡Ya está! Me recogió y colocó en una repisa para que descansara.Al cabo de un rato, apareció con un espejo y me dijo: ¡MÍRATE!Lo hice y no daba crédito de lo que veía. Me dije: “¡Dios mío, soy una taza preciosa para té!”
El Maestro me explicó: “Debes comprender que yo sabía que te dolía que te diera golpecitos y te moldeara, que el torno te mareaba, pero si te hubiera dejado tal como eras, te hubieras secado y siempre habrías sido un mero puñado de arcilla. No habrías llegado a tener personalidad.
Si no te hubiera colocado en el primer horno, te habrías desecho.
Si no te hubiera pulido y pintado, no habría color en tu vida.
Si no hubieras pasado por el segundo horno; no serias capaz de soportar las presiones de la vida, no tendrías resistencia y por consiguiente no sobrevivirías mucho tiempo.
Como ves, aunque las circunstancias te parecían difíciles. Yo velaba por ti. Siempre supe que llegarías a ser lo que eres en la actualidad.”
(Autor anónimo)
“Tu eres nuestro Padre, nosotros somos barro.
Tú eres el alfarero. Todos somos obra de tu mano” (Is.64,8)
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

jueves, 27 de diciembre de 2007

SALVADOS POR LA CONFIANZA - THOMAS MERTON.

Salvados por la confianza.( Thomas Merton)
“Cristo, luz del mundo, ha nacido hoy, y puesto que ha nacido para nosotros, ha nacido en nosotros como luz y por tanto, los que creemos hemos nacido hoy a una nueva luz. Eso es decir que nuestras almas han nacido a nueva vida y nueva gracia al recibirle a Él, que es la verdad. Pues Cristo, invisible en su naturaleza, se ha hecho visible en nuestra naturaleza. ¿Qué otra cosa puede significar esto, sino que primero se hizo visible en Su Iglesia? Quiere ser visible en nosotros, vivir en nosotros, y salvarnos mediante Su acción secreta en nuestros corazones y en los corazones de nuestros hermanos. Así, hemos de recibir la luz de nuestro Salvador recién nacido, por la fe, para manifestarlo por nuestro testimonio en alabanza común y por las obras de nuestra caridad mutua”.
“Nacemos hoy en Cristo a ese abrazo y a esa paz. ¿Puede sorprendernos que sintamos en nuestros corazones la exultación de la luz divina que afluye a nuestro espíritu desde la presencia del Salvador recién nacido y nos transforma de gloria a gloria en Su imagen?”

“En todas sus oraciones, la Iglesia nos sumerge en la Luz de Dios que brilla en la oscuridad del mundo, para que seamos iluminados y transformados por la presencia del Salvador recién nacido, y así nazca y viva verdaderamente en nosotros haciendo que todos nuestros pensamientos y acciones brillen en Él mismo”.“No tengan miedo de Él. Dios se ha vaciado de Sí mismo y ha venido a nosotros como niño, para que los que no hemos sido salvados por el temor, sino sólo destruidos por él, recobremos ahora ánimo y nos salvemos por la confianza”.
(Todos los textos son de "Tiempos de Celebración", Thomas Merton)
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

EL PAN DE CRISTO.

El Pan de Cristo.
El siguiente es el relato verídico de un hombre llamado Víctor.
Al cabo de meses de encontrarse sin trabajo, se vio obligado a recurrir a la mendicidad para sobrevivir, cosa que detestaba profundamente.
Una fría tarde de invierno se encontraba en las inmediaciones de un club privado cuando observó a un hombre y su esposa que entraban al mismo, Víctor le pidió al hombre unas monedas para poder comprarse algo de comer.
Lo siento, amigo, pero no tengo nada de cambio -replicó éste.
La mujer, que oyó la conversación, preguntó: ¿Qué quería ese pobre hombre? -Dinero para una comida.
Dijo que tenía hambre -respondió su marido. -¡Lorenzo, no podemos entrar a comer una comida suntuosa que no necesitamos y dejar a un hombre hambriento aquí afuera! ¡Hoy en día hay un mendigo en cada esquina!
Seguro que quiere el dinero para beber.
¡Yo tengo un poco de cambio! Le daré algo. Aunque Víctor estaba de espaldas a ellos, oyó todo lo que dijeron.
Avergonzado, quería alejarse corriendo de allí, pero en ese momento oyó la amable voz de la mujer que le decía:
-Aquí tiene unas monedas. Consígase algo de comer. Aunque la situación está difícil, no pierda las esperanzas. En alguna parte hay un empleo para usted. Espero que pronto lo encuentre.
-¡Muchas gracias, señora! Me ha dado usted ocasión de comenzar de nuevo y me ha ayudado a cobrar ánimo.
Jamás olvidaré su gentileza. -Estará usted comiendo el pan de Cristo.
Compártalo -dijo ella con una cálida sonrisa dirigida más bien a un hombre y no a un mendigo.
Víctor sintió como si una descarga eléctrica le recorriera el cuerpo.
Encontró un lugar barato donde comer, gastó la mitad de lo que la señora le había dado y resolvió guardar lo que le sobraba para otro día. Comería el pan de Cristo dos días. Una vez más, aquella descarga eléctrica corrió por su interior. ¡El pan de Cristo!
¡Un momento! -pensó-. No puedo guardarme el pan de Cristo solamente para mí mismo.
Le parecía estar escuchando el eco de un viejo himno que había aprendido en la escuela dominical.
En ese momento pasó a su lado un anciano. -Quizás ese pobre anciano tenga hambre -pensó-.
Tengo que compartir el pan de Cristo. Oiga -exclamó Víctor-. ¿Le gustaría entrar y comerse una buena comida?
El viejo se dio vuelta y lo miró con decrecimiento. -¿Habla usted en serio, amigo?
El hombre no daba crédito a su buena fortuna hasta que se sentó a una mesa cubierta con un hule y le pusieron delante un plato de guiso caliente.
Durante la cena, Víctor notó que el hombre envolvía un pedazo de pan en su servilleta de papel.
¿Está guardando un poco para mañana? -le preguntó.
- No, no. Es que hay un chico que conozco por donde suelo frecuentar.
La ha pasado mal últimamente y estaba llorando cuando lo dejé.
Tenía hambre. Le voy a llevar el pan. El pan de Cristo.
Recordó nuevamente las palabras de la mujer y tuvo la extraña sensación de que había un tercer Convidado sentado a aquella mesa.
A lo lejos las campanas de una iglesia parecían entonar a sus oídos el viejo himno que le había sonado antes en la cabeza.
Los dos hombres llevaron el pan al niño hambriento, que comenzó a engullírselo.
De golpe se detuvo y llamó a un perro, un perro perdido y asustado. -Aquí tienes, perrito.
Te doy la mitad -dijo el niño. El pan de Cristo. Alcanzaría también para el hermano cuadrúpedo.
San Francisco de Asís habría hecho lo mismo -pensó Víctor.
El niño había cambiado totalmente de semblante. Se puso de pie y comenzó a vender el periódico con entusiasmo.
-Hasta luego -dijo Víctor al viejo-. En alguna parte hay un empleo para usted. Pronto dará con él.
No desespere. ¿Sabe? -su voz se tornó en un susurro-. Esto que hemos comido es el pan de Cristo.
Una señora me lo dijo cuando me dio aquellas monedas para comprarlo. ¡El futuro nos deparará algo bueno!
Al alejarse el viejo, Víctor se dio vuelta y se encontró con el perro que le olfateaba la pierna.
Se agachó para acariciarlo y descubrió que tenía un collar que llevaba grabado el nombre del dueño.
Víctor recorrió el largo camino hasta la casa del dueño del perro y llamó a la puerta.
Al salir éste y ver que había encontrado a su perro, se puso contentísimo.
De golpe la expresión de su rostro se tornó seria. Estaba por reprocharle a Víctor que seguramente había robado el perro para cobrar la recompensa, pero no lo hizo.
Víctor ostentaba un cierto aire de dignidad que lo detuvo. En cambio dijo:
-En el periódico vespertino de ayer ofrecí una recompensa. ¡Aquí tiene!
Víctor miró el billete medio aturdido. -No puedo aceptarlo -dijo quedamente-.
Solo quería hacerle un bien al perro. -¡Téngalo! Para mí lo que usted hizo vale mucho más que eso.
¿Le interesaría un empleo? Venga a mi oficina mañana. Me hace mucha falta una persona íntegra como usted.
Al volver a emprender Víctor la caminata por la avenida, aquel viejo himno que recordaba de su niñez volvió a sonarle en el alma. Se titulaba "Parte el Pan de Vida". . .
LA MADRE TERESA DE CALCUTA DECÍA; "NO OS CANSÉIS DE DAR, PERO NO DEIS LAS SOBRAS,
DAD HASTA SENTIRLO". QUE EL SEÑOR NOS CONCEDA LA GRACIA DE SEGUIRLO. AHORA, COMPARTE TU
CON LOS DEMÁS EL PAN DE CRISTO….YO YA LO HICE

¡QUE DIOS LES BENDIGA!
( Autor desconocido ).
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

martes, 25 de diciembre de 2007

EL SUEÑO DE DIOS- HNO MAMERTO MENAPACE OSB.

El sueño de Dios



" Las dos trinidades " - Bartolomé Esteban Murillo.

Fue allá en los tiempos eternos. En una de esas mateadas de amanecer en el seno mismo de la Santísima Trinidad.Porque hay que saber que en Dios también existe una vida íntima. Dicen que es un diálogo entre el Tata, el Hijo y el Espíritu Santo. De eso nada sabríamos, si no fuera porque el Hijo, cuando vivió entre nosotros, nos lo reveló. Bueno: en una de esas conversaciones que Dios tiene consigo mismo, Tata Dios comentaba medio entristecido:
-¡Mal la veo, che! Mala tos le siento al gato. Fijate que creamos al hombre para que fuera feliz en la tierra, obedeciendo a nuestra palabra. Y resulta que el hombre y la mujer, mal anoticiados por Mandinga, prefirieron hacerle caso a él, y agarraron nomás por mal camino. De nada sirvió echarlos del paraíso. No comprendieron ni se corrigieron. Les mandamos el diluvio, y de entre los pocos que se salvaron, vovlió a renacer la mala semilla. Los desparramamos en la torre de Babel... y nada, sino peor. Ya no sé que hacer. No puedo seguir castigándolos. Pareciera que aunque vean clarito la buena senda, no tienen la fuerza para seguirla. ¡Qué hacer! ¿A quién enviaré?
Parece que entonces, el Espíritu Santo le inspiró al Hijo la respuesta:
-¡Ofrecete Vos, Che! Ofrecete Vos.
Y el Hijo, inspirado por el Espíritu, se puso a disposición del Tata para lo que se ofreciera:
-¡Aquí estoy para hacer su voluntad! ¡Envíeme!
Y, como cuentan los ancianos, de esta manera nació lo que llamaron la economía de la salvación. Es decir, el proyecto por el cual el Tata mandó a la tierra a su Hijo para que cumpliera plenamente su voluntad y nos la enseñara también a nosotros. Y no sólo eso: sino que llegara, por obediencia, a dar su propia vida para que nosotros tuviéramos la gracia y la fuerza para seguir la buena senda que nos devolviera a la casa paterna. De ese lugar de vida de donde nos habíamos apartado por la desobediencia.
Pero el Verbo de Dios le pidió a su Tata un regalo. Quiso poder elegirse y prepararse a su propia madre. Nadie de nosotros puede pretender esto. Pero el Hijo de Dios, sí.
Y como venía a luchar contra el pecado, quiso vencerlo de entrada en la que debía ser su madre. En previsión de los méritos, él nos conseguiría con su misterio Pascual, la preservó de todo el pecado desde el momento mismo de su concepción.
Por eso María nació pura y limpia desde el principio. Sin mancha de pecado. Hasta ella no llegaría el contagio que Adán y Eva nos habían agarrado allá debajo del árbol, cuando desobedecieron a Dios. Ella quedó preservada de aquella herida, gracias a la obediencia de Jesucristo, el nuevo Adán, que venciera a Mandinga en el árbol de la cruz.
¡Lindo regalo el del Hijo para su madre! De lo que a nosotros nos vendría a curar, ella la preservó. La hizo llena de gracia. Evidentemente, el Tata la estaba prefiriendo entre todas las mujeres, porque su vientre sería el lugar donde habría de nacer el fruto bendito que nos daría la salud a todos.
Pero esta preferencia de Dios no significó para María el que todo le iba a resultar fácil y simple. Más vale lo contrario. A la planta que el jardinero ama, es a la que más poda. Y lo hace para que dé más fruto. Y que su fruto sea el mejor.
por Mamerto Menapace,
Esperando el sol, reflexiones de Adviento y Navidad, Ed Patria GrandeFUENTE :
http://wwwdelamanodeteresadejesus.blogspot.com/

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lunes, 24 de diciembre de 2007

RÁFAGAS DE NOCHEBUENA.

RÁFAGAS DE NOCHEBUENA
¡Nochebuena!Cuando el silencio es más hondo,la soledad más intensa,la Palabra más viva,la noche más llena.
En esta Noche Santa,
el afecto es más tierno,
la memoria más fresca,
la oración continua,
la paz te besa.

Por la fuerza intuitiva,
se asiste al mismo tiempo
a todos los deseos,
que colman el espacio, mensajeros.

En esta noche los caminos coinciden,
la hoguera brilla,
la espadaña proclama la Buena Nueva,
el corazón se estremece ante el portal.

El cielo se colma de estrellas,
Dios besa al hombre,
la historia es nueva,
la Bondad se ensancha por toda la tierra.

Suave, discreta, humilde es la espera,
que gusta la certeza del Dios humanado,
en la Nazarena,
la Virgen más bella.

Adora la mente,
el corazón, henchido, rezuma la noticia,
que no contiene:
¡nos ha nacido un Niño, de Dios es Hijo!

Ya no hay soledad,
ni silencio vano,
ya no hay ausencia,
nada es lejano.
Todo se ha hecho “hoy” repleto,
eternidad anticipada.

Lo pobre se ilumina,
el dolor se calma,
la ausencia rezuna las miradas que se fueron,
el sueño ya es certeza,
realidad enamorada
Dios hecho pequeño, hermano nuestro.
( Ángel Moreno, de Buenafuente
24 de diciembre, Navidad, 2007 ).


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Adorado Niño Jesús



Carita hermosa

De rubí y rosas

Celestiales tus ojitos

Blanco jazmines tu cuerpecito

Tus Manitos de azucenas

Sonrisa maravillosa

Blanca Ortega


Saludos cariñosos para todo mis compañeros de curso Emaús, que el nacimiento de Jesús le traiga muchas bendiciones a ustedes y familiares y prosperidad en el nuevo año.
Blanca Ortega


EL CENTINELA.

EL CENTINELA.

Érase que se era un viejo pueblecito, presidido por un castillo aún más viejo, que estaban situados en la frontera de un país lejano, al lado de un gran desierto. Tanto el pueblo como el castillo eran muy aburridos, porque raramente pasaba alguien cerca de ellos. Alguna vez se detenían a pernoctar extrañas caravanas, o caminantes solitarios, pero, en cuanto se alimentaban y descansaban, volvían a irse, dejando a los habitantes del pueblecito y del castillo con su diario aburrimiento. Y así, hasta que un día llegó un mensaje del rey de la nación informando de que, en la corte, se habían recibido noticias de que Dios en persona iba a venir a su país, si bien aún no se sabía qué ciudades y zonas visitaría.
Pero era probable que pasara por el pueblecito. Por si acaso, debían prepararse para recibirle tal y como Dios se merecía. Eso entusiasmó a las autoridades que mandaron reparar las calles, limpiar las fachadas, construir arcos triunfales, llenar de colgaduras los balcones. Y, sobre todo, nombraron centinela al más noble habitante de la aldea.
Este centinela tendría la obligación de irse a vivir a la torre más alta del castillo y,desde allí, avizorar constantemente el horizonte, para dar lo antes posible la noticia de la llegada de Dios. El centinela, feliz y orgulloso, se dispuso a permanecer firme en la torre con los ojos abiertos.
¿Cómo será Dios? –se preguntaba. ¿Y cómo vendrá? ¿Tal vez con un gran ejército?
¿Quizá con una corte de carros majestuosos? En ese caso, se decía, será fácil adivinar su llegada cuando aún esté lejos. Pasaron los días y durante las veinticuatro horas no pensaba en otra cosa y permanecía en pie y con los ojos bien abiertos.
Pero cuando hubo pasado así algunos días y noches, el sueño comenzó a rendirle y pensó que tampoco pasaría nada si daba unas cabezadas, ya que Dios vendría precedido por sones de trompetas que, en todo caso, le despertarían. Y pasaron no solo los días, sino también las semanas. La gente del pequeño pueblo regresó a su vida de cada día;y comenzó a olvidarse de la venida de Dios. Hasta el propio centinela dormía ya tranquilo.
Pasaron meses e incluso años y ya nadie en el pueblo se acordaba. Incluso la población se fue instalando en tierras más prósperas. Se quedó solo el centinela, aún subido en su torre,esperando, aunque ya con una muy débil esperanza. Y el centinela comenzó a pensar: “¿Para qué va a venir Dios? Si este pueblo nunca tuvo interés alguno y ahora, vacío,mucho menos. Y si viniera al país, ¿Por qué iba a detenerse precisamente en este castillo tan insignificante?”. Pero como a él le habían dado esa orden y como esa orden le había levantado la esperanza, su decisión de permanecer, era más fuerte que sus dudas.
Hasta que un día se dio cuenta de que, con el paso de los años..., se había vuelto viejo y sus piernas se resistían a subir las escaleras de la torre, que ya apenas veía y que la muerte estaba acercándose.
“Me he pasado toda la vida esperando la visita de Dios y me voy a morir sin verle”, gritó el centinela. De pronto, oyó una voz a sus espaldas que decía: “¿Pero es que no me conoces?”.
Entonces el centinela, aunque no veía a nadie, estalló de alegría y dijo: “¡Oh, ya estás aquí! ¿Por qué me has hecho esperar tanto? Y ¿por dónde has venido que yo no te visto?
La voz respondió: “Siempre he estado cerca de ti, a tu lado; más aún: dentro de ti.
Has necesitado muchos años para darte cuenta. Pero ahora ya lo sabes. Éste es mi secreto: yo estoy siempre con los que me esperan y solo los que me esperan pueden verme” Y entonces el alma del centinela se llenó de alegría.
Y viejo, casi muerto como estaba, volvió a abrir los ojos y se quedó mirando amorosamente al horizonte.
( Autor desconocido ).
FUENTE : http://wwwdelamanodeteresadejesus.blogspot.com/
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DECÁLOGO - CONTENIDOS Y LITURGIA DE NAVIDAD.

Decálogo - Contenidos y liturgia de la NAVIDAD .

" ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS " - ANDREA MANTEGNA.

I. La Navidad es la celebración, memoria y actualización del acontecimiento salvífico histórico del nacimiento de Jesucristo, de la manifestación de la salvación de Dios en Jesús de Nazaret.

II. El centro de la Navidad lo constituye el alumbramiento de Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, en Belén de Judá. Es el insondable misterio de un Dios nacido en la carne. El que ha nacido de la Virgen es Hijo de Dios e Hijo de hombre. Afirmamos las dos realidades juntas, sin merma de ninguna de ellas, sin deterioro, sin que deje de ser realmente Dios y realmente hombre.

III. Navidad es adentrarse en el misterio de la encarnación del Hijo de Dios. La fe descubre, sin escándalo, a la Majestad divina humillada; a la Omnipotencia, débil; a la Eternidad, mortal; al Impasible, padeciendo; al Bendito, maldecido; al Santo, hecho pecado por nosotros; al Rico, empobrecido para enriquecernos; al Señor, tomando forma de siervo para liberarnos de la esclavitud.

IV. La Navidad, con toda su sencillez y ternura, con su misterio y su gracia, es mucho más que un tiempo ingenuo o explotado por la sociedad de consumo. Es el tiempo de Dios y el tiempo del hombre. El clima creado por la liturgia de estos días pretende provocar la fe en la manifestación divina, la apertura a la gracia, la necesidad del amor y del seguimiento a Jesucristo.

V. La liturgia de la Iglesia prolonga el tiempo de Navidad hasta la Epifanía, que se fija en el sentido y significado de este acontecimiento. Navidad es la eclosión de la luz y la luz es para alumbrar, para calentar, para guiar.

VI. La liturgia de Navidad y Epifanía se subdivide, a su vez, en la semana dentro de la Navidad, la semana de la octava y las ferias de los días de Epifanía hasta la celebración de la festividad del Bautismo del Señor. Durante toda la octava de la Navidad se debe rezar o cantar el Gloria en la Eucaristía y el Te Deum en el oficio de lecturas de la Liturgia de la Palabra. Igualmente, se recomienda cantar el Aleluya, previo a la proclamación del Evangelio, en la Misa, o, en la Liturgia de las Horas, donde se prescriba como Responsorio breve.

VII. La liturgia de Navidad y Epifanía, desde el Nacimiento hasta el Bautismo en el Jordán, va desgranando las primeras manifestaciones de la salvación de Dios en Jesús: a los pastores, a los magos, en el templo, a los discípulos en Caná de Galilea.

VIII. Desde las celebraciones vespertinas de la Navidad (tarde del 24 de diciembre) hasta la festividad del Bautismo del Señor (este año 2003, el domingo día 12 de enero) discurre el tiempo litúrgico de Navidad y Epifanía. Su color litúrgico es el blanco. La alegría, el gozo y la celebración de la Natividad y de la Manifestación de Jesucristo son sus características principales.

IX. Dentro de la octava de la Navidad hay otros dos grandes fiestas: la Sagrada Familia y Santa María Madre de Dios. El domingo dentro de la octava de la Navidad es la festividad de la Sagrada Familia, que, en la Iglesia Católica en España, coincide con el día de la familia y de la vida. Este año es el día 29 de diciembre. En el día de la octava de la Navidad (1 de enero), toda la Iglesia Católica celebra la solemnidad de la Maternidad divina de la Virgen María. Desde 1968, por disposición del Papa Pablo VI, es también el día de la Jornada Mundial de oración por la paz, que conlleva siempre mensaje papal.

X. La Epifanía es una fiesta más conceptual. Celebra el mismo misterio de la Navidad, pero va más directamente a su significación salvadora. Palabras claves de este tiempo son: iluminación, manifestación, aparición, desvelamiento. El día 6 de enero la Iglesia celebra la Epifanía del Señor. Este misterio complementa al de Navidad. Este año cae en lunes...El ciclo litúrgico de la Navidad concluye con la fiesta del Bautismo del Señor, el comienzo de su vida pública.
(Escrito por Jesús de las Heras Muela - Director de ECCLESIA ).
FUENTE : www.revistaecclesia.com/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

LA OVEJA PERDIDA - FRANCISCO CARRIÓN ARMERO.

La oveja perdida - Fco. Javier Carrión Armero

Josafat tenía cien ovejas. Y una se le perdió.
Josafat se quedó con noventa y nueve. ¿Qué más le daba una más o una menos? Pero a este joven pastor de Belén le importaban mucho todas sus ovejas, y esa, la número cien, no sería una excepción.Le dijo a su padre que se iba. Se abrigó con su zamarra, empuñó el cayado y partió cruzando valles y montañas. Salió a la caída de la tarde. De un tronco que ardía en la fogata hizo una tea y al amparo de aquella titilante luz cruzó la puerta de la cabaña. Los demás pastores dormían.
Sólo dos estaban despiertos, un muchacho que hacía la guardia, y el padre de Josafat:- Hijo, ¿te vas ahora? Mira que ya anochece.Josafat apenas le escuchó.
Al poco rato, sobre el encino, retoñó una luz. Los pastores se despertaron a causa de su hiriente resplandor. Todos vieron al ángel y escucharon con asombro su mensaje:-Hoy en la ciudad de David os ha nacido un Salvador. Id a verle.
Esto os servirá de señal: lo encontraréis en una cueva como la vuestra, envuelto en pañales y recostado en un pesebre.Pero Josafat andaba en lo suyo: la búsqueda de su ovejilla. Y pensó que quizás su padre tendría razón, que quizás sería demasiado aventurado buscar la oveja a esas horas. Después del bosque de encinos pasó por un breñal y se clavó algunas espinas, luego cruzó un riachuelo. No se oía ningún balido y lo que veía con aquella pobre antorcha sólo eran sombras confusas.
Llevaba ya varias horas perseguido por el frío de la noche. Y cansado de una búsqueda infructuosa se sentó sobre una piedra en el descampado.
Y comenzó a orar:- Oh, Dios, ¿qué es una oveja? ¿Valdrá la pena seguir buscándola? No sé por qué pero pienso que todo esto... ¿Y si a ti se te perdiera un alma? ¿No la buscarías día y noche, hasta encontrarla? ¿No la desatarías de la maleza, no la cargarías en hombros? ¿No la llevarías al aprisco y la cuidarías? Dime, Señor, si se te perdiera un alma...Y cuando miraba el cielo de aquella noche estrellada vio un resplandor en la altura que palpitaba. Y como si alguien le empujara, se levantó y siguió la extraña luz
Los pastores y gañanes habían improvisado regalos: Unos llevaban queso fresco, otros leche y cuajada, otros un corderillo.-Si Josafat hubiera recibido el anuncio -pensaba su padre- le llevaría la mejor oveja del rebaño. Y suspirando cruzó la valla y se alejó del redil.Del hueco de una colina salía un resplandor dorado. Encima, la estrella, revoloteaba nerviosa como una mariposa de plata. Josafat, por ver más de cerca aquella luz, o para calentarse con la lumbre que allí había, se adentró en la gruta. Y lo que vio fue maravilloso. Un hombre robusto y joven, una hermosa doncella; sobre una cuna improvisada, un niño. ¡Y qué niño! Tenía en la cara el resplandor de la estrella y el color del fuego. Y alrededor, sus compañeros, ofreciendo a la Señora sus regalos para el Niño. Y junto a la cuna -¡oh sorpresa!-, calentando la piel del recién nacido, su ovejilla traviesa, que dormía, tranquila, como ajena a todo aquello.Josafat sintió como el brotar de un enfado, quiso despertar a la oveja pero los ojos de la doncella le detuvieron. Y muy dentro del alma oyó una voz que le decía:-No la riñas, ¿no ves que mi hijo la ha encontrado? Que para buscar las perdidas ha venido.
Fuente: equipogama@arcol.org
FUENTE : www.masalto.com/
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domingo, 23 de diciembre de 2007

SAN FRANCISCO DE ASÍS - El pesebre que preparó el día de Navidad.

SAN FRANCISCO DE ASÍS - El pesebre que preparó el día de Navidad
Capítulo XXX - VIDA PRIMERA, TOMÁS DE CELANO.

84. La suprema aspiración de Francisco, su más vivo deseo y su más elevado propósito, era observar en todo y siempre el santo Evangelio y seguir la doctrina de nuestro Señor Jesucristo y sus pasos con suma atención, con todo cuidado, con todo el anhelo le su mente, con todo el fervor de su corazón. En asidua meditación recordaba sus palabras y con agudísima consideración repasaba sus obras. Tenía tan presente en su memoria la humildad de la encarnación y la caridad de la pasión, que difícilmente quería pensar en otra cosa.
84. Digno de recuerdo y de celebrarlo con piadosa memoria es lo que hizo tres años antes de su gloriosa muerte, cerca de Greccio, el día de la natividad de nuestro Señor Jesucristo. Vivía en aquella comarca un hombre, de nombre Juan, de buena fama y de mejor tenor de vida, a quien el bienaventurado Francisco amaba con amor singular., pues siendo de noble familia y muy honorable, despreciaba la nobleza de la sangre y aspiraba a la nobleza del espíritu. Unos quince días antes de la navidad del Señor, el bienaventurado Francisco le llamó, como solía hacerlo con frecuencia, y le dijo: "Si quieres que celebremos en Greccio esta fiesta del Señor, date plisa en ir allá y prepara prontamente lo que te voy a indicar. Deseo celebrar la memoria del niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y como fue colocado sobre heno entre el buey y el asno. En oyendo esto el hombre bueno y fiel, corrió presto y preparó en el lugar señalado cuanto el Santo le había indicado.
85. Llegó el día, día de alegría, de exultación. Se citó a hermanos de muchos lugares; hombres y mujeres de la comarca, rebosando de gozo, prepararon, según sus posibilidades, cirios y teas par a iluminar aquella noche que, con su estrella centelleante, iluminó todos los días y años. Llegó, en fin, el santo de Dios, y, viendo que todas las cosas estaban dispuestas, las contempló y se alegró. Se prepara el pesebre, se trae el heno y se colocan el buey y el asno. Allí la simplicidad recibe honor, la pobreza es ensalzada, se valora la humildad, y Greccio se convierte en una nueva Belén. La noche resplandece como el día, noche placentera para los hombres y para los animales. Llega la gente, y, ante el nuevo misterio, saborean nuevos gozos. La selva resuena de voces y las rocas responden a los himnos de júbilo. Cantan los hermanos las alabanzas del Señor y toda la noche transcurre entre cantos de alegría. El santo de Dios está de pie ante el pesebre, desbordándose en suspiros, traspasado de piedad, derretido en inefable gozo. Se celebra el rito solemne de la misa sobre el pesebre y el sacerdote goza de singular consolación.
86. El santo de Dios viste los ornamentos de diácono, pues lo era, y con voz sonora canta el santo evangelio. Su voz potente y dulce, su voz clara y bien timbrada, invita a todos a los premios supremos. Luego predica al pueblo que asiste, y tanto al hablar del nacimiento del Rey pobre como de la pequeña ciudad de Belén dice palabras que vierten miel. Muchas veces, al querer mencionar a Cristo Jesús, encendido en amor, le dice el "Niño de Bethleem", y, pronunciado "Bethleem" como oveja que bala, su boca se llena de voz; más aún, de tierna afección. Cuando le llamaba "niño de Bethleem" o "Jesús", se pasaba la lengua por los labios como si gustara y saboreara su paladar la dulzura de estas palabras.
86. Se multiplicaban allí los dones del Omnipotente; un varón virtuoso tiene una admirable visión. Había un niño que, exánime, estaba recostado en el pesebre; se acerca el santo de Dios y lo despierta como de un sopor de sueño. No carece esta visión de sentido, puesto que el niño Jesús, sepultado en el olvido en muchos corazones, resucitó por su gracia, por medio de su siervo Francisco, y su imagen quedó grabada en los corazones enamorados. Terminada la solemne vigilia, todos retornaron a su casa colmados de alegría.
87. Se conserva el heno colocado sobre el pesebre, para que, como el Señor multiplicó su Santa misericordia, por su medio se curen jumentos y otros animales. Y así sucedió en efecto: muchos animales de la región circunvecina que sufrían diversas enfermedades, comiendo de este heno, curaron de sus dolencias. Más aún, mujeres con partos largos y dolorosos, colocando encima de ellas un poco de heno, dan a luz felizmente. Y lo mismo acaece con personas de ambos sexos: con tal medio obtienen la curación de diversos males.
87. El lugar del pesebre fue luego consagrado en templo del Señor: en honor del beatísimo padre Francisco se construyó sobre el pesebre un altar y se dedicó una iglesia, para que, donde en otro tiempo los animales pacieron el pienso de paja, allí coman los hombres de continuo, para salud de su alma y de su cuerpo, carne del Cordero inmaculado e incontaminado, Jesucristo, Señor nuestro, quien se nos dio a sí mismo con sumo e inefable amor y que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo y es Dios eternamente glorioso por todos los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. Aleluya.
FUENTE : “ VIDA PRIMERA “ – TOMÁS DE CELANO
www.franciscanos.net/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

sábado, 22 de diciembre de 2007

LECTIO DIVINA CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO - CICLO A

LECTIO CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO - CICLO A
La justicia de José salvó la vida de María - Mateo 1,18-24.

1. Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

2. Lectura
a) Clave de lectura:
Los miembros de las comunidades cristianas de Palestina y de la Siria, para los que Mateo escribe su evangelio, eran en gran parte judíos convertidos. Aceptaron a Jesús como Mesías y creyeron en Él. Fueron perseguidos a causa de su fe. Sus hermanos judíos le decían: “Vosotros cristianos vivís engañados; ¡Jesús no es, no puede ser el Mesías!”. En el texto que meditamos este domingo, se ve manifiestamente la preocupación de Mateo, que quiere confirmar la fe de las comunidades. Es como si quisiera decirles: “ ¡Vosotros no vivís engañado! ¡Jesús es verdaderamente el Mesías!”. La intención de los capítulos 1º y 2º del Evangelio de Mateo es el de informar a los lectores con respecto a Jesús, cuya actividad será descrita a partir del capítulo 3º. En estos dos primeros capítulos, Mateo presenta las credenciales de Jesús, nuevo legislador, nuevo Moisés. En la genealogía (Mt 1,1-17) ya había mostrado que Jesús pertenece a la raza de David y de Abrahán (Mt 1,1). En estos versículos (Mt 1, 18-25), Mateo continúa presentando a Jesús describiendo su nacimiento. Cuenta cómo José ha recibido la noticia de que María está encinta y las profecías que se cumplirán con el nacimiento de Jesús, demostrando que Él es el Mesías esperado. Durante la lectura, es bueno prestar atención a lo que el texto dice sobre la persona de Jesús, sobre todo por lo tocante al significado de los nombres que Él recibe.

b) Una división del texto para ayudar en la lectura:
Mateo 1,18: Una irregularidad legal de María
Mateo 1,19: La justicia de José
Mateo 1,20-21: La aclaración del ángel
Mateo 1,22-23: La melodía del evangelio de Mateo
Mateo 1,24-25: La obediencia de José

c) El texto:
18 El origen de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. 19 Su marido José, que era justo, pero no quería infamarla, resolvió repudiarla en privado.20 Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.21 Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»
22 Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: 23 Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros». 24 Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.25 Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús.

3. Un momento de silencio orante
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

4. Algunas preguntas
para ayudarnos en la meditación y en la oración.
i) ¿Cuál es el punto de este texto que más ha llamado tu atención? ¿Por qué?
ii) Según las palabras del ángel ¿quién es el hijo que nacerá de María?
iii) Según las palabras de Mateo ¿qué profecía del Antiguo Testamento se realiza en Jesús?
iv) ¿Cuáles son los dos nombres que el Niño recibe y cuál es el proyecto de Dios, escondido en estos nombres?
v) ¿Cómo entender la conducta de José?¿Qué nos enseña esta conducta?
vi) ¿En qué consiste exactamente la “justicia” de José?
vii) ¿Cuál es nuestra justicia, comparada con la de José?

5. Para aquéllos que desean profundizar más en el tema
a) Contexto del pasaje del evangelio:
La genealogía de Jesús (Mt 1,1-17) nos deja con un interrogante. Junto a los nombres de los cuarenta y dos ascendientes paternos de Jesús (Mt 1,17), Mateo cita los nombres de cuatro ascendientes maternas solamente: Tamar (Mt 1,3), Racab, Rut (Mt 1,4) y la mujer de Uría (Mt 1,6). Las cuatro mujeres conciben a sus hijos fuera de los parámetros de la pureza o justicia legal de la época. Desde luego estas cuatro mujeres se encuentran en estado irregular ante la Ley. Es evidente la irregularidad de estas cuatro ascendientes. Basta leer los textos del Antiguo Testamento, donde vienen escritas las historias de cada una. Es así como al final de la genealogía surge una pregunta: Y María, esposa de José, de quien nace Jesús (Mt 1,16) ¿también ella incurre en alguna irregularidad de tipo legal?. Es de esto de lo que nos habla el texto que meditamos este domingo.

b) Comentario del texto:
Mateo 1,18: Una irregularidad legal en María
María aparece encinta antes de convivir con José, su prometido esposo. Quien observa las cosas desde fuera constata una irregularidad y dirá: “¡María, que horror! Según la ley de Moisés este error merecía la pena de muerte (Dt 22,20). Para evitar esta interpretación falsa de los hechos, Mateo ayuda al lector a ver el otro aspecto de la preñez de María: “Concibió por obra del Espíritu Santo”. A los ojos humanos puede parecer una trasgresión de la Ley, pero a los ojos de Dios era exactamente lo contrario.

Mateo 1,19: La justicia de José
La gravidez de María sucede antes de que conviva con José, no por una desviación humana, sino más bien por voluntad divina. Dios mismo se ha burlado de las leyes de la pureza legal en el modo que ha hecho nacer al Mesías en medio de nosotros. Si José hubiese obrado según las exigencias de la ley de la época, hubiera debido denunciar a María y posiblemente le hubiera arrojado piedras. La preñez antes del matrimonio es irregular y según la ley de la pureza legal, debería ser castigada con la pena de muerte (Dt 22,20). Pero José, porque era justo, no obedece a las exigencias de las leyes de la pureza legal. Su justicia es mayor. En vez de denunciar, prefiere respetar el misterio que no entiende y decide abandonar a María en secreto. La justicia mayor de José salva la vida tanto de María como la de Jesús.
Así, Mateo envía un aviso importante a las comunidades de la Palestina y de la Siria. Es como si dijese: “He aquí lo que hubiera sucedido si se hubiera seguido la observancia rigurosa que ciertos fariseos exigen de vosotros. ¡Hubieran dado muerte al Mesías!. Más tarde Jesús dirá: “Si vuestra justicia no supera la de los escribas y la de los fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 5,20).

Mateo 1,20-21: La aclaración del ángel y los dos nombres del hijo de María: Jesús y Emmanuel.
“El ángel del Señor” ayuda a descubrir la dimensión más profunda de la vida y de los sucesos. Ayuda a hacer la radiografía de los acontecimientos y a percibir la llamada de Dios, que a ojos desnudos, no se percibe. El ángel hace entender a José que la preñez de María es fruto de la acción del Espíritu Santo. Dios mismo, el día de la creación, aleteaba sobre las aguas y llenaba de fuerza la palabra creadora de Dios (Gén 1,2). En María acontece la nueva creación. Es el principio del nuevo cielo y de la nueva tierra, anunciados por Isaías (Is 65,17). El hijo de María recibe dos nombres: Jesús y Emmanuel. Jesús significa “Yahvé salva”. La salvación no viene por las cosas que nosotros hacemos por Dios, sino por las que Dios hace por nosotros. Emmanuel significa “Dios con nosotros”. En la salida de Egipto, en el Éxodo, Dios baja junto al pueblo oprimido (Ex 3,8) y dice a Moisés: “Yo estaré contigo” (Ex 3,12) y desde aquel momento y después no abandona más a su pueblo. Los dos nombres, Jesús y Emmanuel, cumplen y superan la esperanza del pueblo.

Mateo 1,22-23: La melodía del Evangelio de Mateo
“Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta”. Esta frase y otras semejantes son como una melodía, palabras que se repiten muchas veces en el Evangelio de Mateo (Mt 1,23; 2,5.15.17.23; 4,14; 8,17; 13,14.35; etc.). Revela el objetivo que el autor tiene en la mente: confirmar a sus lectores de origen judío el hecho de que Jesús es verdaderamente el Mesías prometido. En Él se cumplen las profecías de los profetas. Aquí Mateo invoca el texto de Isaías: “La Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel” (Is 7,14). El título Emmanuel más que un nombre, revela el significado de Jesús para nosotros. Jesús es la prueba de que Dios continúa estando con nosotros (Mt 1,25). El mismo nombre del niño es Jesús (Mt 1,25)

Mateo 1,24-25: La obediencia de José:
Despertado del sueño, José hizo lo que le dijo el ángel y llevó a María a su casa. Y continúa diciendo que no tuvo relación con María, para confirmar que Jesús nació del Espíritu Santo.

c) Ampliando el tema
Una clave para el Evangelio de Mateo – El Evangelio de Mateo se dirige a una comunidad de judíos convertidos, que viven una profunda crisis de identidad con relación a su pasado judío. Cuando en el año 65, d.de C., explotó la rebelión contra Roma, los judíos cristianos no participaron y abandonaron Jerusalén. Los fariseos hicieron lo mismo. Después de la destrucción de Jerusalén en el año 70, los fariseos organizaron lo que quedaba del pueblo y se declararon de un modo más decidido en contra de los cristianos, que terminaron por ser excomulgados. Esta excomunión hizo más agudo el problema de la identidad. Ahora, oficialmente excomulgados, no podían frecuentar sus sinagogas, sus rabinos. Y surge para ellos la pregunta: ¿A quién pertenecen las promesas: a la sinagoga o a la iglesia? ¿Quién es el verdadero pueblo de Dios: ellos o nosotros? ¿Es Jesús verdaderamente el Mesías? Mateo escribe su evangelio para esta comunidad. El Evangelio de Mateo se puede definir con estas tres palabras:
i) Evangelio de la consolación para los excomulgados y perseguidos por los hermanos que no aceptan a Jesús en calidad de Mesías (Cristo); ayuda a superar el trauma de la rotura, de la separación
ii) Evangelio de la revelación: muestra a Jesús como el verdadero Mesías, el nuevo Mesías, en el que culmina toda la historia del A. T. con sus promesas.
iii) Evangelio de la nueva práctica: que describe el obrar de Jesús y muestra cómo llegar a una nueva justicia, más grande que la de los fariseos.

Esto sucedió para que se cumpliese – por medio de esta frase repetida muchas veces en su evangelio, Mateo, toca el punto de mayor tensión entre cristianos y judíos. Partiendo de la Biblia, ellos decían: “¡Jesús no es, no puede ser el Mesías!”. Partiendo de la misma Biblia, Mateo responde afirmando: “¡Jesús es verdaderamente el Mesías!”
La preñez de María - Tanto Mateo como Lucas citan el texto de Isaías”una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel” (Is 7,14). Pero hay una diferencia: Lucas coloca a María en el centro y da más importancia al signo de la virginidad (Lc 1,31). Mateo pone el centro en José y da más importancia al significado del nombre Emmanuel.
El sueño de José - El ángel se le aparece en sueños a José y le ayuda a entender. Con la ayuda del ángel José consigue descubrir la acción de Dios en lo sucedido, que según la opinión de la época, parece ser sólo fruto de la desviación y del pecado. Ángel quiere decir mensajero. Lleva un mensaje y una ayuda para percibir la acción de Dios en la vida. Hoy son muchos los ángeles que nos orientan en la vida. A veces obran en sueños, otras veces en las reuniones, en las conversaciones, en los encuentros bíblicos, en los hechos, etc... ¡Muchos ángeles, muchos ángeles!

6. Oración: Salmo 72 (71)
Su nombre dura para siempre.

Confía, oh Dios, tu juicio al rey,
al hijo de rey tu justicia:
que gobierne rectamente a tu pueblo,
a tus humildes con equidad.
Produzcan los montes abundancia,
justicia para el pueblo los collados.
Defenderá a los humildes del pueblo,
salvará a la gente pobre
y aplastará al opresor.
Durará tanto como el sol,
como la luna de edad en edad;
caerá como lluvia en los retoños,
como rocío que humedece la tierra.
Florecerá en sus días la justicia,
prosperidad hasta que no haya luna;
dominará de mar a mar,
desde el Río al confín de la tierra.
Ante él se doblará la Bestia,
sus enemigos morderán el polvo;
los reyes de Tarsis y las islas
traerán consigo tributo.
Los reyes de Sabá y de Seba
todos pagarán impuestos;
ante él se postrarán los reyes,
le servirán todas las naciones.
Pues librará al pobre suplicante,
al desdichado y al que nadie ampara;
se apiadará del débil y del pobre,
salvará la vida de los pobres.
La rescatará de la opresión y la violencia,
considerará su sangre valiosa;
(que viva y le den el oro de Sabá).
Sin cesar rogarán por él,
todo el día lo bendecirán.
La tierra dará trigo abundante,
que ondeará en la cima de los montes;
sus frutos florecerán como el Líbano,
sus espigas como la hierba del campo.
¡Que su fama sea perpetua,
que dure tanto como el sol!
¡Que sirva de bendición a las naciones,
y todas lo proclamen dichoso!
¡Bendito Yahvé, Dios de Israel,
el único que hace maravillas!
¡Bendito su nombre glorioso por siempre,
la tierra toda se llene de su gloria!
¡Amén! ¡Amén!

7. Oración final
Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.
FUENTE : www.ocarm.org/esp
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

EL NIÑO, EL BUEY Y LA MULA - LEONARDO BOFF.


" LA NATIVIDAD " - JUAN CORREA DE VIVAR.

El Niño, el buey y la mula - LEONARDO BOFF.
Los evangelios no hablan del buey y la mula que habrían estado en el pesebre junto a Jesús sobre las pajas. Pero la tradición habla de ellos. Su historia es conmovedora y encanta a niños y adultos. Y en estos tiempos ecológicos adquiere un significado especial. Vamos a contar la verdad de esta historia antigua que es narrada a su manera en cada lengua.
Un campesino tenía un buey y una mula muy viejos e inservibles para el trabajo en el campo. Se había encariñado con ellos y le habría gustado que muriesen de muerte natural, pero se consumían día a día. Así que resolvió llevarlos al matadero. Cuando tomó la decisión se sintió mal y no consiguió dormir en toda la noche.
El buey y la mula notaron que había algo raro en al aire. Movían inquietos sus osamentas sin poder dormitar. La vida había sido dura. Habían pasado por varios dueños. De todos habían recibido muchos palos. Era su condición de animales de carga.
Hacia la media noche, de repente sintieron que una mano invisible los conducía por un estrecho camino hacia un establo. Decían entre sí: «¿Qué nos obligarán a hacer en esta noche fría? Ya no tenemos fuerzas para nada».
Fueron conducidos a una gruta donde había una lucecita trémula y un pesebre. Pensaban que irían a comer algo de heno. Quedaron maravillados cuando vieron que allí dentro, sobre unas pajas, tiritando, estaba un lindo recién nacido. Un hombre inclinado, José, procuraba calentar al niño con su aliento. El buey y la mula comprendieron inmediatamente. Debían calentar al niño. También con su aliento. Acercaron sus hocicos. Cuando percibieron la belleza y la irradiación del niño sus viejos esqueletos se estremecieron de emoción. Y sintieron un fuerte vigor interno. Con sus hocicos bien cerquita del niño empezaron a respirar lentamente sobre él, y así se fue calentando.
De repente, el niño abrió los ojos. «Ahora va a llorar», dijo la mula al buey, «verás que le asustaron nuestros feos hocicos». El niño, por el contrario, los miró amorosamente y extendió su pequeña mano para acariciar sus hocicos. Y seguía sonriendo, como si fuera una cascada de agua.
«El niño ríe», dijo José a María. «No para de reír». «Debe ser que le hizo gracia el hocico del buey y la mula». María sonrió y quedó callada. Acostumbrada a guardar todas las cosas en su corazón, sabía que era un milagro de su divino niño.
El hecho es que los propios animales se sintieron alegres. Nadie les había reconocido ningún mérito en la vida. Y he aquí que estaban calentando al Señor del universo en forma de niño.
Cuando volvían hacia casa notaron que otros burros y bueyes los miraban con un aire de admiración. Estaban tan felices que al avistar la casa, hasta se arriesgaron a un galope. Y ahí se dieron cuenta de que estaban realmente llenos de vitalidad.
Volvieron al establo. Por la mañanita vino el patrón para llevarlos al matadero. Ellos lo miraron compungidos, como diciendo: «¡déjanos vivir un poco más!». El patrón los miró sorprendido y dijo: «¿pero son éstos mis viejos animales?, ¿cómo es que están tan vigorosos, con la piel lisa y brillante y las patas firmes y fuertes?»
Y dejó que se quedaran. Durante años y años sirvieron fielmente al patrón. Pero él siempre se preguntaba: «Dios mío, ¿quién trasformó de repente en jóvenes y robustos a aquella mula y aquel buey tan viejitos?» Los niños, que saben del niño Jesús, pueden darle la respuesta.
( Leonardo Boff ).
FUENTE : www.servicioskoinonia.org/boff/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

¡OH, MARAVILLOSO INTERCAMBIO!- SAN AMBROSIO.

¡OH, MARAVILLOSO INTERCAMBIO!- SAN AMBROSIO.

Él, niño de pecho, para que tú puedas ser un hombre perfecto;
Él, envuelto en pañales,para que tú quedes libre del lazo de la muerte;
Él, en el pesebre,para que tú puedas estar cerca del altar;
en la tierra para que tú puedas vivir sobre las estrellas.
Él, un esclavo,para que nosotros seamos hijos de Dios.
¡Qué increíble valordebe tener nuestra vida para que Dios venga a vivirla de tal manera!
Pero ¡qué increíble amor para quererlo hacer! Hoy, cerca de la cueva de Belén, no es día de decir: "Dios mío, te quiero".Es el día de asombrarse diciendo:"¡Dios mío, cómo me quieres Tú!"
( San Ambrosio ).
FUENTE : www.mercaba.org/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

viernes, 21 de diciembre de 2007

DECALOGO - ACTITUDES CRISTIANAS ANTE LA NAVIDAD.

Decálogo – Actitudes cristianas ante la NAVIDAD.

( Escrito por Jesús de las Heras Muela - Director de ECCLESIA ).
I. El silencio: Es tantas veces el lenguaje de Dios. Dios habla siempre en el silencio. "Mientras un silencio apacible lo envolvía todo, y en el preciso instante de la medianoche, tu omnipotente palabra, oh Señor, se lanzó desde los tronos del cielo", afirma el salmo 18. San Ignacio de Antioquía escribió que la Palabra de Dios, que es su Hijo, "procedió del silencio".Cuando en Greccio, San Francisco de Asís se "inventó" el "Belén", hablaba del silencio de la Navidad. "¿Qué es la Navidad?", le preguntó el hermano León... Y Francisco le respondió, balbuceando: "Es Belén, es humildad, es paz, es intimidad, es gozo, es dulzura, es esperanza, es benignidad, es suavidad, es aurora, es bondad, es amor, es luz, es ternura, es amanecer... Es silencio". Y Dios vino esa noche.

II. La fe, a pesar de la debilidad de los signos de la salvación, nos descubrirá la grandeza, escondida en la pequeñez, la fortaleza, revestida de debilidad, de la Navidad. Escribió San Bernardo de Claraval: "¿Hay algo que pueda declarar más inequívocamente la misericordia de Dios que el hecho de haber aceptado nuestra miseria? ¿Qué hay más rebosante de piedad que la palabra de Dios convertida en tan poca cosa por nosotros...? Cuánto más pequeño se hizo en su humanidad, tanto más grande se reveló en su bondad; y tanto más querido me es ahora". La fe de la Navidad es precisa para vivirla en su verdad, para no adulterarla, ni banalizarla, para entender su lenguaje de contradicción y de paradoja:"Ver a Dios en la criatura, ver a Dios hecho mortaly ver en humano portalla celestial hermosura.¡Gran merced y gran venturaa quien verlo mereció!¡Quién lo viera y fuera yo!Ver llorar a la alegría,ver tan pobre a la riqueza,ver tan baja a la grandezay ver que Dios lo quería.¡Gran merced fue en aquel díala que el hombre recibió!¡Quién la viera y fuera yo!Poner paz en tanta guerra,calor donde hay tanto frío,ser de todos lo que es mío,plantar un cielo en la tierra.¡Qué misión de escalofríola que Dios nos confió!¡Quién lo hiciera y fuera yo!"

III. La contemplación y la escucha de la Palabra de Dios, que anunciaba el misterio y lo desvelaba, porque se han cumplido las promesas, porque la Palabra se ha hecho carne, ha hablado y habla para siempre en los gemidos, susurros y balbuceos inenarrables y hasta inaudibles de un recién nacido.

IV. La ternura, que es amor, ante Jesús, hermano nuestro, niño que entre pajas yace, tan débil, tan necesitado como un bebé. "El amor no es amado", exclama Francisco de Asís, por los valles y caminos de Rietti, mientras anunciaba la Navidad, cuando proclamaba que "esta noche vendrá Dios". La ternura y el amor de la Navidad llaman a la ternura y al amor de toda nuestra vida.

V. La alegría humilde y bulliciosa, porque la gracia y la salvación de Dios nos han visitado, porque Dios se ha hecho uno de nosotros y si Dios se hace hombre, ser hombre es lo más grande que se puede ser para Dios. La Navidad es la fiesta del hombre. Por eso, Navidad es alegría, la alegría verdadera, sin edulcorantes y sin burbujas, la alegría de saber y de sentir a Dios con nosotros y para siempre."Hoy, queridos hermanos, -escribía San León Magno hace 16 siglos en uno de sus bellísimos sermones de Navidad- ha nacido nuestro Salvador; alegrémonos. No puede haber lugar para la tristeza cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida. Nadie tiene por qué sentirse alejado de la participación de semejante gozo... Alégrese el santo, puesto que se acerca a la victoria; regocíjese el pecador puesto que se le invita al perdón; anímese el gentil ya que se le llama a la vida..."

VI. La intensificación de las relaciones fraternales, porque Jesús, el Hijo de Dios y el hijo de mujer, al nacer y al vivir en la carne, se ha hecho hermano de todos para siempre. Nada humano le es ajeno. Comparte en todo nuestra condición humana menos en el pecado. Es hermano entre los hermanos. Navidad es fraternidad. Navidad es solidaridad. Navidad es caridad.

VII. La alabanza: "Gloria a Dios en el cielo y en la tierra, paz a los hombres de buena voluntad". Alabanza traducida en cánticos y villancicos, alabanza a su inmensa grandeza abajada a nuestras categorías, alabanza a su infinita misericordia.

VIII. La adoración, donde mejor contemplar y descubrir, entender y discernir el misterio y su llamada. Adoración que es oración y plegaria para rezar con versos - que son palabras y sentimientos- como estos:"Te diré mi amor, Rey mío,en la quietud de la tarde,cuando se cierran los ojosy los corazones se abren.Te diré mi amor, Rey mío,con una mirada suave,te lo diré contemplandotu cuerpo que en pajas yace.Te diré mi amor, Rey mío,adorándote en la carne,te lo diré con mis besos,quizás con gotas de sangre.Te diré mi amor, Rey mío,con los hombres y los ángeles,con el aliento del cieloque expiran los animales.Te diré mi amor, Rey mío,con el amor de tu Madre,con los labios de tu Esposay con la fe de tus mártires.Te diré mi amor, Rey mío,¡oh Dios del amor más grande!¡Bendito en la Trinidad,que has venido a nuestro valle!"

IX. La acción de gracias, porque Dios ha venido a nuestro valle, porque se ha manifestado su poder y su gloria, porque la historia humana es historia de Dios, porque la gratitud es única respuesta posible a tanto amor derramado por nosotros.

X. La conversión. La Navidad es la buena y definitiva noticia de la felicidad y de la salvación que tanto anhelamos. No podemos reducirla o constreñirla a unos días. Lleva en sí misma inscrita vocación de futuro, de eternidad. Porque, como escribe San Pablo, "ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos, llevando ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y salvador nuestro Jesucristo".La Navidad es interpelación a la conversión. Escuchamos, de nuevo, a San León Magno: "Despojémonos, por tanto, del hombre viejo con todas sus obras... Reconoce, oh cristiano, tu dignidad y, puesto que has sido hecho partícipe de la naturaleza divina, no pienses en volver con un comportamiento indigno a las antiguas vilezas. Piensa de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro. No olvides que fuiste liberado del poder de las tinieblas y trasladado a la luz y al Reino de Dios".

FUENTE : www.revistaecclesia.com/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.