miércoles, 30 de enero de 2008

Partir, en camino...
Partir es, ante todo, salir de uno mismo.Romper la coraza del egoísmo que intenta aprisionarnos en nuestro propio yo.Partir es dejar de dar vueltas alrededor de uno mismo.Como si ese fuera el centro del mundo y de la vida.Partir es no dejarse encerrar en el círculo de los problemas del pequeño mundo al que pertenecemos.Cualquiera que sea su importancia,la humanidad es más grande.Y es a ella a quien debemos servir.Partir no es devorar kilómetros,atravesar los mares o alcanzar velocidades supersónicas.Es ante todo abrirse a los otros, descubrirnos, ir a su encuentro.Abrirse a otras ideas,incluso a las que se oponen a las nuestras.Es tener el aire de un buen caminante
( Helder Camara ).


lunes, 28 de enero de 2008

CARTA DE JESÚS DE NAZARETH.

CARTA DE JESÚS DE NAZARETH

JESÚS DE NAZARETH
28, de Enero, 2.008.

Querido amigo
Te deseo......

Que esta carta te encuentre feliz y lleno de mi paz. Perdona que entre en tu vida de esta forma ... Conozco bastante bien tus ilusiones y tus sueños. También conozco tus preocupaciones e inquietudes y entiendo que a veces te mosquees. Me intereso por ti y por eso me permito decirte algunas cosas, sabes que "... antes de formarte en el seno de tu madre, mi Padre te ha llamado y pronunciado tu nombre. Él te ha dado un destino...., una misión que cumplir... ser luz de las naciones para que mi salvación pueda llegar a todas las naciones de la tierra...."

"...yo te he amado con amor eterno. Te he elegido y eres mío. Aunque camines sobre las brasas, estaré contigo. Y el fuego no te dañará porque yo te protegeré...." Por eso tus problemas son mis problemas, tus inquietudes son mis inquietudes y sabes que tengo fama de ser el amigo que nunca falta. No olvides que a mi también me crucificaron.

"... ¡Cuánto te quiero! Una madre podrá olvidarse de su niño de pecho, podrá olvidarse del hijo que lleva en sus entrañas. Aunque ella se olvidara de él, yo nunca te olvidaré."

Por eso quiero encomendarte una misión que cumplir "...por el camino proclamad que ya ha llegado el Reino de Dios, curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. De balde lo recibisteis, dadlo de balde..." debes entender mis palabras adaptándolas a vuestro tiempo. He puesto toda mi confianza en tus manos, necesito tus labios para gritar el evangelio y ser voz de los sin voz, tus pies para caminar por las cunetas levantando al que se siente caído y sólo, tus manos para que se crucifiquen con todos esos que hoy son crucificados en la cumbre del basurero de nuestro mundo, también necesito tu corazón con las puertas abiertas; amigo de todo el mundo. Recuerda siempre "... que no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos.... y a ti te llamo amigo, porque te he dado a conocer todo lo que conocí".

Yo no te digo que sea fácil, te digo que es apasionante. Lo de ser ..."luz y sal" es para unos pocos, para ti.

"...Y yo te amo..."

¿Estas bien?

P.D: Escribe pronto.
Recibe mi abrazo y mi beso más cariñoso.

Tu amigo.
Jesús, el de Nazareth

ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

domingo, 27 de enero de 2008

EN BÚSQUEDA DE DIOS ...



En Búsqueda de Dios...
Mi corazón joven busca sentido para mi vida;
mi corazón joven te busca a Ti, Dios mío,
y tiene sed y tiene hambre y tiene ganas de ti,
como la cierva que busca el agua; o el niño hambriento, el pan.
¡Cómo lo siento, Señor!: mi corazón tiene sed de ti;
mi corazón busca en ti a Alguien que llene su existencia.
Te busca con pasión y con fuerza, Oh Dios vivo, Dios de la vida,
y me pregunto a cada paso. ¿Cuándo veré tu rostro, tu faz, Oh Dios?
En mi camino muchas veces no te he buscado y me he perdido.
Mi pecado, mi desorden, mi egoísmo y mi orgullo cegaron las búsqueda.
Mis limitaciones se convirtieron en lágrimas que mojaron mi pan,
y al comerlo me preguntaba de nuevo: ¿Dónde está tu Dios?
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

JESÚS, AMIGO, MAESTRO Y SEÑOR NUESTRO - PAPA PABLO VI.

JESÚS, AMIGO, MAESTRO Y SEÑOR NUESTRO - PAPA PABLO VI.
JESÚS,vértice de la aspiraciónhumana


Jesús está en el vértice de la aspiración humana,

es el término de nuestras esperanzas y de nuestras oraciones, es el punto focal de los deseos de la historia y de la civilización, es decir, es el Mesías, el centro de la Humanidad,Aquel que da un valor a las acciones humanas,
Aquel que conforma la alegría y la plenitud
de los deseos de todos los corazones, el verdadero hombre,
el tipo de perfección, de belleza y de santidad,
puesto por Dios para personificar el verdadero modelo,
el verdadero concepto de hombre,
el hermano de todos, el amigo insustituible,
el único digno de toda confianza y de todo amor: es el Cristo-hombre.

Y, al mismo tiempo,

Jesús está en el origen de toda nuestra verdadera suerte,
es la luz por la cual la habitación del mundo toma proporciones,
forma, belleza y sombra; es la palabra que todo lo define,
todo lo explica, todo lo clasifica, todo lo redime; es el principio de nuestra vida
espiritual y moral; dice lo que se debe hacer y da la fuerza,
la gracia, de hacerlo; reverbera su imagen,
más aún su presencia, en cada alma que se hace espejo para acoger
su rayo de verdad y vida, de quien creen en Él y acoge su contacto sacramental;
es el Cristo-Dios,el Maestro,el Salvador,la Vida.

( Papa Pablo VI - Alocución del 3/2/1964 ).

FUENTE :
www.ciberiglesia.net/jesus/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

sábado, 26 de enero de 2008

SALMO 23 - EL SEÑOR ES MI PASTOR.

Salmo 23


[1]Salmo. De David. Yahveh es mi pastor, nada me falta.
[2] Por prados de fresca hierba me apacienta.
Hacia las aguas de reposo me conduce,
[3] y conforta mi alma; me guía por senderos de justicia,
en gracia de su nombre.
[4] Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré,
porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.
[5] Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios;
unges con óleo mi cabeza, rebosante está mi copa.
[6] Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida;
mi morada será la casa de Yahveh a lo largo de los días.
FUENTE : www.pastoralsj.org/biblia/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

TODO ESTO DESEO...

Todo esto deseo...

Que mi oído esté atento a tus susurros. Que el ruido cotidiano no tape tu voz. Que te encuentre,y te reconozca y te siga.Que en mi vida brille tu luz. Que mis manos estén abiertas para dar y proteger. Que mi corazón tiemble con cada hombre y mujer que padecen. Que acierte para encontrar un lugar en tu mundo.Que mi vida no sea estéril.Que deje un recuerdo cálido en la gente que encuentre. Que sepa hablar de paz, imaginar la paz, construir la paz. Que ame, aunque a veces duela.Que distinga en el horizonte las señales de tu obra.Todo esto deseo, todo esto te pido, todo esto te ofrezco, Padre.
( José M. R. Olaizola ).

FUENTE : www.pastoralsj.org/

ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

AMA A TU PRÓJIMO.

" FRAY JUNÍPERO SERRA Y EL POBRE " - MURILLO.

AMA A TU PRÓJIMO
Comparte tu maíz
Sabemos que debemos amar, pero muchas veces no encontramos el camino para empezar a hacerlo. Conocemos el objetivo, pero no siempre está en nuestra mano la estrategia.La respuesta la hallamos en el Nuevo Testamento:Jesús dice: Ama a tu prójimo... Es decir, al más cercano, al que está a tu alcance atender. San Pablo, por su parte, expresa: Ama a todos, pero especialmente a los hermanos en la fe (Gal 6, 10). San Pedro: Cuando el pescador de Cafarnaúm logró aquella pesca tan abundante que casi las redes se rompían, no acaparó todos los peces para él solo, sino que compartió su éxito con sus compañeros que estaban en la otra orilla. El milagro consiste en que la barca de los otros pescadores se llenó hasta arriba, sin que por eso la de Pedro tuviera menos pescados (Lc 5, 1-7).
En cierta ocasión, un joven reportero le preguntó a un agricultor de Argentina si podía revelar el secreto de por qué año tras año ganaba el concurso nacional al mejor productor de maíz.El agricultor, con toda sencillez, confesó:- Es que yo comparto mi semilla con los vecinos.- Pero, ¿por qué comparte su semilla con sus vecinos, si ellos también entran al mismo concurso?, reprochó el reportero.- Verá usted, joven, dijo el agricultor mirando aquellos inmensos campos. El viento, que va de aquí par a allá y luego regresa de allá para acá, lleva el polen del maíz maduro de un sembradío a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría la calidad del mío. Si voy a sembrar buen maíz, debo ayudar a que mi vecino también lo haga.
Hermanos: El amor comienza con los que están más cerca de nosotros mismos, es con ellos con quienes hemos de empezar a compartir nuestro maíz para formar un tejido del cuerpo, donde se vive el Reino de Dios. El buen samaritano no estaba llamado a salvar a todos los moribundos; sólo a aquél que se encontró en el camino (Lc 10, 33-35). Quienes pretendan vivir bien, deben apoyar a los que están cerca de ellos. Y quienes optan por ser felices, han de contribuir a que sus hermanos y amigos encuentren la felicidad, porque la fortuna de cada uno está hipotecada al bienestar de quienes lo rodean. Los países que quieran lograr el progreso, deben promover que sus vecinos también se superen. No es construyendo bardas o muros en las fronteras como progresaremos, sino compartiendo el maíz de nuestra alegría, paz y desarrollo con los más cercanos. De esta manera vamos a crecer nosotros y vamos a crecer juntos, con mayor fuerza.
Señor Jesús, tú participaste tu divinidad con nosotros, para enseñarnos a vivir como hijos de Dios. Enséñanos a compartir nuestra humanidad con los demás; nuestros dones y carismas, nuestros bienes materiales, espirituales e intelectuales. Quiero aprender a compartir el maíz de mi tiempo, de mi capacidad de escuchar, de mi solidaridad, y también los secretos de mis éxitos y triunfos con los más cercanos a mí.No permitas, Señor, que construya bardas para defenderme, porque ellas me apartan de mis hermanos, que también son hijos tuyos.Que el viento impetuoso de tu Santo Espíritu lleve de aquí para allá y de allá para acá la riqueza de lo mejor de nosotros mismos, comenzando con los que están más cerca de nosotros mismos.
(
Extractos tomado del libro "Evangelizar con Parabolas
de Jose H.Prado / REFLEXION : Luz Ma. Gaytán ).
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

viernes, 25 de enero de 2008

LA LLAMADA A LOS PRIMEROS DISCÍPULOS - LECTIO DIVINA TERCER DOMINGO TIEMPO ORDINARIO CICLO A.

LECTIO DIVINA - 3º Domingo del tiempo ordinario (A)
Comienzo del anuncio de la Buena Noticia y la llamada de los primeros discípulos

Mateo 4,12-23

1. ORACIÓN INICIAL
En la oscuridad de una noche sin estrellas,la noche vacía de sentido
tú, Verbo de la Vida,como relámpago en la tempestad del olvido,
has entrado en el límite de la duda,al abrigo de los confines de la precariedad,
para esconder la luz.Palabras hechas de silencio y de cotidianidad
tus palabras humanas, precursoras de los secretos del Altísimo:
como anzuelos lanzados en las aguas de la muerte
para encontrar al hombre, sumergido en su ansiosa locura,
y retenerlo preso, por el atrayente resplandor del perdón.
A Ti, Océano de Paz y sombra de la eterna Gloria, te doy gracias:
Mar en calma para mi orilla que espera la ola,
¡que yo te busque!
Y la amistad de los hermanos me proteja
cuando la tarde descienda sobre mi deseo de ti. Amén.

2. LECTURA
a) El texto:
12 Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. 13 Y dejando Nazaret, vino a residir en Cafarnaún junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí; 14 para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: 15 ¡Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! 16 El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido.17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.» 18 Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, 19 y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.» 20 Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. 21 Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. 22 Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.


b) Momento de silencio:
Dejamos que la voz del Verbo resuene en nosotros.


3. MEDITACIÓN
a) Preguntas para la reflexión:
- Jesús vino a residir junto al mar: El Hijo de Dios viene a habitar junto al hombre. El mar, este mundo tan misterioso e ilimitado, inmenso hacia el horizonte cuanto inmenso es el cielo. El uno reflejo del otro, confinantes, distintos, reflejo mutuamente de sosiego y de paz. Jesús tierra de Dios, viene a habitar junto al mar, se hace tierra del hombre. Y nosotros ¿ iremos a morar junto a Dios como estaba el Verbo antes de venir a nosotros? ¿O quizá nos baste nuestra frágil vida de carne?
- El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz: Inmerso en la obscuridad, el hombre vive sus días con resignado dolor y sin la esperanza de que algo cambie para él. El mundo en el cual la fe no declina sus palabras es un mundo inmerso en las tinieblas hasta que la luz no venga a habitarlo. Cristo, luz de los pueblos, ha venido al mundo y las tinieblas se han disipado para hacer resplandecer la luz. Pero las tinieblas ¿se han disipado para nosotros?
- Al instante, dejando las redes, lo siguieron: Al instante. Dejar. Seguir. Palabras difíciles para nuestro estilo de vida. Responder a Dios: sí, pero con calma. Dejar lo que se está haciendo por el Señor; sí, pero con calma. Seguir al Señor; sí pero antes es necesario pensarlo bien. ¿Y si probásemos a hacer como los apóstoles: al instante, dejándolo todo, se fueron con Él?


b) Clave de lectura:
El Dios del universo que ha creado el cielo y la tierra con sólo su Palabra, deja su morada y viene a residir junto al mar en tierra extranjera para pronunciar palabras que sepan a cielo. Y también el Hijo del hombre, el maestro de Nazaret, deja la casa de su juventud para caminar por la Galilea de los gentiles, más allá del Jordán. Las tinieblas de la ignorancia que se perpetúa en sus rayos con el pasar de los siglos vienen atravesadas por una gran luz. Las sombras de la muerte oyen palabras que abren caminos de novedad y de vida: “Convertíos, porque el reino de los cielos está cerca”. Cambiar de itinerario, acercarse a la luz no es empresa difícil para quien tiene familiaridad con la presencia del Altísimo. Porque los ojos se acostumbran a la presencia y fácilmente el corazón humano olvida el pasado de tinieblas, cuando goza de esplendor. Convertirse ¿Cómo? La relación humana se convierte en el camino nuevo junto al mar. Hay hermanos a lo largo de las orillas, pareja de hermanos: Simón y Pedro, Santiago y Juan. Dios no viene a separar los vínculos más sagrados, sino que los asume para pescar en una vida más luminosa, su vida, su mar.
Mientras caminaba... El camino es un gran secreto de la vida espiritual. No hemos sido llamados para estar firmes, quietos, sino para caminar también nosotros junto al mar, el mar del mundo donde los hombres son como peces, sumergidos en una agua amarga, salobre del no humano. Pescadores de hombres. No se puede pescar sin la red del amor, sin un padre que custodie la barca, sin una barca con la que adentrarse en el mar. La red de las relaciones humanas es la única arma posible a los evangelizadores, porque con amor se tiene una gran pesca, el amor no debe ser sólo anunciado, sino llevado. Ser llamado de dos en dos quiere decir precisamente esto, llevar un amor visible concreto, el amor de hermanos que gozan de la misma paternidad, el amor de personas por las que corre la misma sangre, la misma vida.
Seguidme...llamar a otros a caminar, a pescar, a testimoniar. Las redes se rompen pero cada pescador está en grado de recomponer una red que se rompe. ¡El amor no es un objeto de adorno! ¡Usándolo se rompe! El arte de reordenar vuelve precioso todo tejido posible entre los hombres. Lo que cuenta es andar, fiarse de aquel nombre que se ha llamado siempre y ahora VIDA.
Los llamados van, siguen a Jesús. ¿Pero dónde va Jesús? Camina por toda la Galilea, enseña en las sinagogas, predica la buena nueva del reino, cura toda clase de males y enfermedades en el pueblo. Todo hombre de mar, apóstol del reino, hará como Jesús: caminará por los caminos del mundo y se presentará en las plazas, proclamará las buenas noticias de Dios y cuidará de los afligidos y enfermos, hará visible la ternura del Padre para cada uno de sus hijos.


4. ORACIÓN (Is 43,1-21)
«No temas, que yo te he rescatado,te he llamado por tu nombre. Tú eres mío.Si pasas por las aguas, yo estoy contigo,si por los ríos, no te anegarán.Si andas por el fuego, no te quemarás,ni la llama prenderá en ti.Porque yo soy Yahvé tu Dios,el Santo de Israel, tu salvador.Dado que eres precioso a mis ojos,eres estimado, y yo te amo.Pondré la humanidad en tu lugar,y los pueblos en pago de tu vida.No temas, que yo estoy contigo;Vosotros sois mis testigos -oráculo de Yahvé-y mi siervo a quien elegí,para que me conozcáis y me creáis a mí mismo,y entendáis que yo soy:Antes de mí no fue formado otro dios,ni después de mí lo habrá.Yo, yo soy Yahvé,y fuera de mí no hay salvador.Así dice Yahvé,que trazó camino en el mar,y vereda en aguas impetuosas.¿No os acordáis de lo pasado,ni caéis en la cuenta de lo antiguo?Pues bien, he aquí que yo lo renuevo:ya está en marcha, ¿no lo reconocéis?Sí, pongo en el desierto un camino,ríos en el páramo.Ese pueblo que yo me he formadocontará mis alabanzas.


5. CONTEMPLACIÓN
La aguas del mar que recubren la tierra me cuentan el fluir de tu vida, Señor. Cuando en el horizonte cielo y mar se confunden, me parece ver trasbordar todo lo que eres en nuestro existir. Un fluir que es una ola tierna de presencia y una inenarrable historia de amor, hecha de nombres, de hechos, de edades, de secretos, de emociones plácidas y imprevistas turbaciones, una historia hecha de luces y de momentos grises, de entusiasmos y de sosegado sueño. Este mar que es la humanidad colmada de tu paz contiene palabras sin fin, las palabras de tu Verbo que hasta el extremo ha querido asumir el vestido de arena del tiempo. Cuántas palabras sobre las riberas que se recogen silenciosamente si sólo me dispongo a escuchar, tus palabras que las olas de la vida llevan a la orilla y que son sendas para los navegantes, palabras antiguas y palabras nuevas, palabras nunca olvidadas y palabras repletas de misterio. Señor, que las olas de la humanidad no me envuelvan, sino que sean huellas de comunión para mi frágil barca en el caminar. Que yo aprenda de ti a adentrarme en el mar para la pesca en las noches obscuras de la historia humana, cuando los peces están más dispuestos a dejarse coger. Sobre tu palabra echaré las redes, Dios mío, y llevada la barca a tierra, seguiré caminando por las pisadas que has dejado sobre las riberas de la historia cuando escogiste el vestir nuestros vestidos llenos de fango.

FUENTE : www.ocarm.org/esp/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

MIRADA - ALÉGRATE.

Alégrate
Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo
( Lucas 1, 28 ).
FUENTE : novabella.org/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

EL PUENTE - HELDER CAMARA.

El puente - Helder Camara.

Para librarte de ti mismo,

lanza un puente más allá del abismo de la soledad que tu egoísmo ha creado. Intenta ver mas allá de ti mismo. Intenta escuchar a algún otro,y sobre todo prueba en esforzarte por amar en vez de amarte a ti solo... Si quieres ser, perdona que te lo diga, tienes que librarte ante todo del exceso de poseer que tanto te llena, de pies a cabeza.
FUENTE :
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.
Pablo de Tarso, heraldo de Cristo y apóstol de los gentiles.
El día 28 de junio de 2007, con motivo de los dos mil años del nacimiento de san Pablo, el papa Benedicto XVI proclama el Año jubilar dedicado al apóstol de los Gentiles y heraldo de Cristo, desde el 28 de junio del año 2008 al 28 del mismo mes del año 2009 en la basílica de san Pablo Extramuros, en Roma, lugar donde fue decapitado por la espada. Al día siguiente, 29, fiesta de los santos Pedro y Pablo, celebrará solemnemente la Eucaristía, en la cual impondrá el palio a los arzobispos nombrados en este año.
Miguel de Cervantes escribe: “don Quijote de la Mancha viendo un retrato en lienzo de san Pablo exclama fue el mayor enemigo que tuvo la Iglesia de Dios nuestro Señor en su tiempo, el mayor defensor suyo que tendrá jamás, caballero andante por vida y santo a pié quedó por la muerte, trabajador incansable de la viña del Señor, doctor de las gentes a quien sirvieron de escuela los cielos, y de catedrático y maestro el mismo Jesucristo”. Hermosas y bellas palabras que perfectamente sintetizan su personalidad, vida, historia y su pensamiento cristiano.
Ciertamente, “Pablo fue el mayor enemigo que tuvo la Iglesia de Dios nuestro Señor en su tiempo”. Nace entre el año 7 al año 10 de la Era cristiana, en Tarso, entonces una hermosa, culta y próspera colonia griega. Sus padres eran ricos comerciantes judíos de la secta fariseo, de habla y ascendencia aramea, quienes le imponen el nombre hebreo de Saúl, en griego Saulo. Le educan en su religión judía fariseo y en la cultura helenista. Obtiene el oficio de tejedor de telas y consigue el “jus civitatis” (derecho de ciudadanía romana).
A los quince años, sus padres le envían a Jerusalén para que estudie la religión judía en la escuela del sabio rabí Gamaliel. En ella, amplía y perfecciona las enseñanzas mosaicas, proféticas, históricas y sapienciales del Antiguo Testamento y aprende la prodigiosa y sutil dialéctica de su maestro. Se convierte en un fanático activista judío persiguiendo a los discípulos y seguidores de Jesús, llamados hermanos o nazarenos. Presencia y participa en la muerte a pedradas del primer mártir cristiano, el diácono Esteban, por hablar contra el Templo judío y contra la Ley mosaica y por recriminar a los judíos, que sus padres mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, a quien ahora ellos han traicionado y asesinado.
Pablo enfurecido e irritado, pide cartas de recomendación al sumo sacerdote judío para las sinagogas de Damasco con el fin de llevar atados Jerusalén a todos los cristianos de esta ciudad. De camino hacia ella, “rodeado de una luz celeste, cae al suelo, y oye una voz que le dice, Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Le pregunta, “¿quién eres señor?” Le contesta, “yo soy a quien tú persigues, levántate, entra en la ciudad y te dirán lo que tienes que hacer” (Act.9, 4-6). Atónito se levanta del suelo con ojos abiertos pero sin poder ver. Le llevan de la mano a Damasco, donde estuvo tres días sin ver, ni comer ni beber.
Por mandato divino, el discípulo cristiano, Ananías, le visita en la casa donde se hospeda, y le dice: “hermano Saulo, el Señor que se te apareció en el camino que traías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo” (Act. 9.17). Recobra inmediatamente la vista, se convierte al Cristianismo, y es bautizado, hecho que tuvo lugar el año 36 de la Era Cristiana.
Desde entonces, ciertamente, Pablo será “el mayor defensor de Jesús que tendrá jamás”. Empieza a enseñar y predicar en las sinagogas de Damasco, que Jesús Nazareno es el Hijo de Dios, el Mesías o Cristo, a quien los judíos esperan. Ello provoca sus iras incontenibles intentando matarlo. Regresa a Jerusalén, donde Bernabé lo presenta a los apóstoles. En esta ciudad, predica con valor y audacia el Cristianismo entre los judíos helenistas, quienes, también, intentan quitarle la vida.
Vuelve a Tarso, a casa de sus padres, quienes no le reciben bien por su conversión cristiana. Regresa en compañía de Bernabé a Antioquia, ciudad donde, por primera vez, los discípulos de Jesús, son llamados “cristianos”. Hasta entonces eran conocidos como “hermanos o nazarenos”. En esta ciudad, durante dos años se prepara a fondo para su misión apostólica entre los gentiles.
Estando en esta metrópoli, llegaron unos discípulos procedentes de Judea diciendo a los hermanos, si no os circuncidáis según la costumbre mosaica no podéis salvaros. Ello dio motivo a una gran discusión entre Pablo y Bernabé y ellos, y deciden ir a Jerusalén para resolver esta cuestión con los apóstoles y presbíteros. Reunidos los apóstoles y los presbíteros, habla Pedro y la asamblea calla, a continuación escuchan a Bernabé y a Pablo que defienden la no circuncisión de los gentiles. Entonces, la asamblea por boca de Santiago, el hermano del Señor, acuerda no imponerles la circuncisión judía.
En adelante, Pablo será, ciertamente, “el caballero andante por la vida y santo a pie por la muerte, y un trabajador incansable de la viña del Señor”. Inicia sus tres viajes apostólicos de misionero trepidante, el año 45, partiendo de Jerusalén; ganándose la vida trabajando de telonero para obtener los recursos materiales para afrontar sus gastos, y sacando tiempo suficiente para escribir su famosas Cartas a los Gálatas, Corintios (1º y 2ª), Romanos y Tesalonienses (1º y 2º).
En su primer viaje misionero que dura del año 45 al 49, recorre Chipre, donde cambia su nombre griego de Saulo por el latino de Paulo, en castellano Pablo, Asia Menor, Pamfilia, Pisidia Licoania, Derbe, Antioquia de Pisidia, Iconio, Listres y Antioquia regresando a Jerusalén. En su segundo viaje misionero que dura del año 50 al 53, visita las comunidades cristianas creadas por él en Asia Menor y Galacia, recorre Filipo de Macedonia, Tesalónica, Atenas y Corinto, Éfeso y Antioquia regresando a Jerusalén. En su tercer viaje misionero que dura desde el año 53 al 58, vuelve a Éfeso, Grecia, Corinto, llega a las orillas del Adriático, retrocede a las islas de Mitilene, Chíos, Samos y Rodas y Siria regresando a Jerusalén.
En Jerusalén da cuenta de sus viajes al apóstol Santiago, hermano del Señor, y visita el colegio de ancianos quienes le manifiestan tenga precaución con los judíos, particularmente, con los procedentes de Asia menor que le odiaban. Pablo se dedica a predicarles el mensaje cristiano, pero ellos le rechazan violentamente. Le acusan de introducir en el atrio del Templo a un incircunciso, lo que da lugar a un tumulto violento, teniendo que intervenir el tribuno romano Lisias para evitar su linchamiento. Al pretender flagelarlo, le manifiesta que es ciudadano romano. Entonces, lo envía al procurador Félix con residencia en Cesárea, quien le retiene en prisión.
Sustituido Félix por Festo, hombre bueno pero débil, no se atrevió a liberarlo, pensando devolverlo a Jerusalén, lo que acarrearía su muerte. En vista de ello y tantas dilaciones procesales, Pablo hace uso de su “jus civis romani”, apelando al César y exigiendo le enviasen a Roma. En septiembre del año 60, acompañado del centurión Julio y de una escolta de legionarios y de Lucas y Aristarco, emprende un largo y penoso viaje marítimo, lleno de aventuras y peripecias, desde Cesárea a Roma, arribando a las orillas de una playa italiana, en Puzol, y andando por la vía Apia, llega a Roma en la primavera del año 61.
Pablo, entregado a la fuerza pretoriana y puesto bajo custodia militar, es autorizado a vivir en una casa alquilada, en la cual podía recibir visitas. En esta situación, permaneció dos años, recibiendo numerosas y diversas personas, ansiosas de verle y conocerle; entre ellas, Eubulo, Prudente y Lino, este último llegó ser Papa y mártir, sucesor de Pedro. En Roma, Pablo encuentra una comunidad cristiana numerosa procedente del judaísmo y de la gentilidad, presidida por el anciano y apóstol Pedro, de sesenta y seis a setenta de edad, diez o quince años más viejo que él, a donde había llegado a esta ciudad, en el año 42, según Eusebio de Cesara.
En torno a Pablo, se agrupan una serie de fieles cristianos, entre los cuales se encuentran Lucas, autor del tercer Evangelio y del libro de los Hechos de los Apóstoles, Marcos, autor del segundo Evangelio, Timoteo, Aristarco, Épatras, Tíquico y otros más. Pablo, prisionero, irradiaba en sus conversaciones una fuerte personalidad y un poder enorme espiritual de hermandad cristiana.
En esta situación de prisionero, escribe las Cartas, llamadas de la Cautividad, a los Efesios, Colosenses, Filipenses y Filemón. Absuelto y liberado, en el año 63, viaja a Grecia, Creta y Corinto. Ciertos autores entienden que, tal vez, pudo haber venido, en esta ocasión, a Tarraco, en la Hispania romana, dado su deseo. Detenido en Tróade, de nuevo, regresa a Roma. Escribe sus tres Cartas pastorales a Timoteo y Tito y la Carta a los Hebreos.
En el día 29 del año 67, según una antigua tradición afirma, Pablo fue ejecutado a espada según un privilegio que se concedía a los ciudadanos romanos, en el camino de Ostia, ordenado por el loco emperador Nerón en su persecución contra los cristianos, a quienes culpó maliciosamente del incendio de Roma. Pedro fue crucificado, el mismo día o un día después, con la cabeza hacia abajo, que había pedido a sus verdugos, recordando humildemente a Jesús, su divino Maestro. Tácito escribe en sus Anales: “según un rumor siniestro, el emperador Nerón había incendiado la ciudad de Roma y para disipar esta creencia y culpar a otros, martirizándolos, acusó a los cristianos”.
Pablo, personalmente, era de pequeña estatura y de salud débil. Sufría una enfermedad dolorosa, humillante y crónica, como confirma en Gáls. 4,13-15; sin embargo, era todo un hombre de acción. Poseía un temperamento de jefe, una voluntad de hierro, una constancia inquebrantable, un gran sentido de iniciativa, una capacidad extraordinaria para el trabajo y un carácter apasionado, impetuoso y conquistador, que movía al amor o al odio; junto con un alma de fina sensibilidad y condescendencia y un corazón lleno de ternura, que despertaba fuerte simpatía y atraía profundamente a los demás. Era un gran líder.
Pablo, además, era un gran psicólogo introspectivo, un gran dialéctico exegético bíblico y un ingenioso escritor con un vocabulario griego extenso, propio de las gentes cultas de su tiempo. Utilizaba la diatriba griega, hacía interpelaciones a sus lectores preguntándoles y poniéndoles objeciones, amaba la antítesis Dios-mundo, justicia-pecado, espíritu-carne, espíritu- letra, hombre viejo-hombre nuevo, y sus conclusiones van de menor a mayor.
Pablo es, sin duda, “el doctor de las gentes, a quienes les sirvieron las escuelas de los cielos, y de catedrático el mismo Jesucristo”. Sus fuentes de inspiración son su fe judía farisaica en Dios, creador y Señor del cielo y de la tierra, que aparecerá al final de los tiempos como juez y rey de todos los hombres para premiarlos o castigarlos según sus merecimientos. Son los dichos y hechos de Jesucristo y la fe de la primitiva Iglesia cristiana que conoció por medio de la tradición oral de los demás apóstoles, quienes le enseñaron que el Señor Jesús, el Cristo, Hijo de Dios, nació, murió crucificado y resucitó para salvación de los seres humanos; y son las revelaciones personales del mismo Jesucristo.
Pablo funda las primeras comunidades cristianas en el mundo greco-romano, se preocupa de la unidad de la Iglesia como cuerpo místico de Cristo y de su igualdad entre todos sus fieles. Da valor al trabajo al escribir “el que no quiera trabajar que no coma” (II Tesl. 2,10), fija los principios y la esencia del matrimonio cristiano y las relaciones entre padres e hijos, y afirma la inmortalidad del ser humano al escribir “cuando esta carne se revista de incorruptibilidad y este cuerpo de inmortalidad, la muerte será vencida por la victoria” (I Cor.15, 51- 55)
Sus catorce Cartas tienen un mismo objetivo, predicar la divinidad de Jesucristo crucificado y resucitado, “escándalo para los judíos, necedad para los griegos, pero salvación para todos los hombres”. Las inicia con un saludo, le sigue un introducción de alabanza o de acción de gracias, a continuación expone la doctrina evangélica y una exhortación para su práctica, y termina con saludos y recomendaciones.
En la Carta a los Romanos, la más larga y densa doctrinal, expone su famosa doctrina cristiana “el hombre se justifica y se salva por la fe en Jesucristo, y no por la Ley mosaica”, basado en el principio “justus ex fide vivet”. En la Carta a los Gálatas, insiste en la suficiencia de la sola fe cristiana para la salvación del ser humano, y en la inutilidad de la Ley mosaica y su circuncisión.
En la Carta primera a los Corintios, corrige los defectos y pecados de esta comunidad cristiana, entre ellos, a los que niegan la resurrección de los muertos; y les exhorta a vivir “en caridad, que es longámine, benigna, no envidiosa ni jactanciosa ni descortés, no busca lo suyo ni se irrita ni piensa mal, no se alegra de la injusticia, se complace de la verdad, todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera y todo lo tolera”. (Cor. 13, 4-6). En la segunda Carta a los Corintios, comunidad por la que Pablo sintió gran afecto, le explica su relación y comportamiento con ellos.
En la Carta a los Efesios, expone el misterio de Iglesia y les exhorta a su unidad. En la Carta a los Filipenses, les habla del misterio de Cristo y les exhorta a imitarle. En la Carta a los Colosenses, insiste en el misterio de Cristo, del que se considera su heraldo para proclamarlo, y les advierte de los falsos profetas. En las Cartas primera y segunda a los Tesalonicenses, le manifiesta las fatigas que padeció en su predicación evangélica, les exhorta a la caridad y al trabajo, y les recuerda que la resurrección de Jesucristo es la garantía de nuestra resurrección.
En la Carta primera a Timoteo, le instruye en las condiciones que han de tener los presbíteros y diáconos, sobre los falsos profetas, como ha de tratar a las personas de la Iglesia y gobernarse a si mismo. En la segunda Carta a Timoteo, como inmediata despedida de esta vida, le conjura: “predica la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con paciencia y doctrina; porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades, apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas. Tú, en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio, porque yo estoy apunto de ser inmolado y mi partida es inminente. Competí en noble competición y he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe; y desde hora me aguarda la corona de justicia que aquel día me entregará el Señor, el justo juez, y no solo a mi, sino a todos aquellos que hallan esperado su manifestación” (II Timto. 6. 2-8).
En su Carta a Tito, le da unas instrucciones sobre las condiciones que han de tener los presbíteros, y como ha de tratar a los ancianos, jóvenes y siervos en la Iglesia y respetar a la autoridad. En su Carta Filemón, le pide, por caridad, trate al siervo Enésimo no como tal, sino como hermano. En su Carta a los Hebreos, de distinto estilo, expone la importancia de sacerdocio de Jesucristo y de Aarón, como expiación de los pecados, siendo el sacerdocio de Cristo el que realiza la eficaz expiación.
Ciertamente, san Pablo fue el heraldo de Jesucristo y el apóstol de los gentiles, prototipo del misionero cristiano. ¡D. Quijote de la Mancha tenía razón al hablar de este modo de san Pablo!.
( José Barros Guede. A Coruña ).
FUENTE :
www.revistaecclesia.com/
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jueves, 24 de enero de 2008

TESTAMENTO DE SAN FRANCISCO DE ASIS

ESTIMADOS (AS )

Comparto con Uds., el Testamento de San Francisco de Asís.
Un cariñoso saludo desde Mirada Católica

Con afecto;

Christian Gautier Vallette

TESTAMENTO DE SAN FRANCISCO DE ASIS


1.- El Señor me dio de esta manera a mí, hermano Francisco, el comenzar a hacer penitencia: porque, como estaba en pecados, me parecía extremadamente amargo ver a los leprosos.


2.- Y el Señor mismo me condujo entre ellos, y practiqué la misericordia con ellos.


3.- Y al apartarme de los mismos, aquello que me parecía amargo, se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo; y después me detuve un poco, y salí del siglo.

4.- Y el Señor me dio una tal fe en las iglesias, que así sencillamente oraba y decía:


5.- Te adoramos, Señor Jesucristo, también en todas tus iglesias que hay en el mundo entero, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

6.- Después, el Señor me dio y me da tanta fe en los sacerdotes que viven según la forma de la santa Iglesia Romana, por el orden de los mismos, que, si me persiguieran, quiero recurrir a ellos.

7.- Y si tuviera tanta sabiduría cuanta Salomón tuvo, y hallara a los pobrecillos sacerdotes de este siglo en las parroquias en que moran, no quiero predicar más allá de su voluntad.

8.- Y a éstos y a todos los otros quiero temer, amar y honrar como a mis señores.

9.- Y no quiero en ellos considerar pecado, porque discierno en ellos al Hijo de Dios, y son señores míos.

10.- Y lo hago por esto, porque nada veo corporalmente en este siglo del mismo altísimo Hijo de Dios, sino su santísimo cuerpo y su santísima sangre, que ellos reciben y ellos solos administran a los otros.

11.- Y quiero que estos santísimos misterios sean sobre todas las cosas honrados, venerados y colocados en lugares preciosos.

12.- Los santísimos nombres y sus palabras escritas, dondequiera que los encuentre en lugares indebidos, quiero recogerlos y ruego que se recojan y se coloquen en lugar honroso.

13.- Y a todos los teólogos y a los que nos administran las santísimas palabras divinas, debemos honrar y venerar como a quienes nos administran espíritu y vida (cf. Jn 6,64).

14.- Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me ensañaba qué debería hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló que debería vivir según la forma del santo Evangelio.

Y yo hice que se escribiera en pocas palabras y sencillamente, y el señor Papa me lo confirmó.

16.- Y aquellos que venían a tomar esta vida, daban a los pobres todo lo que podían tener (Tob 1,3); y estaban contentos con una túnica, forrada por dentro y por fuera, el cordón y los paños menores.

17.- Y no queríamos tener más.

18.- Los clérigos decíamos el oficio como los otros clérigos; los laicos decían los Padrenuestros; y muy gustosamente permanecíamos en las iglesias.

19.-Y éramos iletrados y súbditos de todos.

20.- Y yo trabajaba con mis manos, y quiero trabajar; y quiero firmemente que todos los otros hermanos trabajen en trabajo que conviene al decoro.

21.- Los que no saben, que aprendan, no por la codicia de recibir el precio del trabajo, sino por el ejemplo y para rechazar la ociosidad.

22.- Y cuando no se nos dé el precio del trabajo, recurramos a la mesa del Señor, pidiendo limosna de puerta en puerta.

23.- El Señor me reveló que dijésemos el saludo: El Señor te dé la paz.

24.- Guárdense los hermanos de recibir en absoluto iglesias, moradas pobrecillas y todo lo que para ellos se construya, si no fueran como conviene a la santa pobreza que hemos prometido en la Regla, hospedándose allí siempre como forasteros y peregrinos (cf. 1 Pe 2,11).

25.- Mando firmemente por obediencia a todos los hermanos que, dondequiera que estén, no se atrevan a pedir documento alguno en la Curia romana, ni por sí mismos ni por interpuesta persona, ni para la iglesia ni para otro lugar, ni con miras a la predicación, ni por persecución de sus cuerpos;

26.- sino que, cuando en algún lugar no sean recibidos, huyan a otra tierra para hacer penitencia con la bendición de Dios.

27.- Y firmemente quiero obedecer al ministro general de esta fraternidad y al guardián que le plazca darme.

28.- Y del tal modo quiero estar cautivo en sus manos, que no pueda ir o hacer más allá de la obediencia y de su voluntad, porque es mi señor.
Y aunque sea simple y esté enfermo, quiero, sin embargo, tener siempre un clérigo que me rece el oficio como se contiene en la Regla.

30.- Y todos los otros hermanos estén obligados a obedecer de este modo a sus guardianes y a rezar el oficio según la Regla.

31.- Y los que fuesen hallados que no rezaran el oficio según la Regla y quisieran variarlo de otro modo, o que no fuesen católicos, todos los hermanos, dondequiera que estén, por obediencia están obligados, dondequiera que hallaren a alguno de éstos, a presentarlo al custodio más cercano del lugar donde lo hallaren.

32.- Y el custodio esté firmemente obligado por obediencia a custodiarlo fuertemente día y noche como a hombre en prisión, de tal manera que no pueda ser arrebatado de sus manos, hasta que personalmente lo ponga en manos de su ministro.

33.- Y el ministro esté firmemente obligado por obediencia a enviarlo con algunos hermanos que día y noche lo custodien como a hombre en prisión, hasta que lo presenten ante el señor de Ostia, que es señor, protector y corrector de toda la fraternidad.

34.- Y no digan los hermanos: "Esta es otra Regla"; porque ésta es una recordación, amonestación, exhortación y mi testamento que yo, hermano Francisco, pequeñuelo, os hago a vosotros, mis hermanos benditos, por esto, para que guardemos más católicamente la Regla que hemos prometido al Señor.

35.- Y el ministro general y todos los otros ministros y custodios estén obligados por obediencia a no añadir ni quitar en estas palabras.

36.- Y tengan siempre este escrito consigo junto a la Regla.

37.- Y en todos los capítulos que hacen, cuando leen la Regla, lean también estas palabras.

38.- Y a todos mis hermanos, clérigos y laicos, mando firmemente por obediencia que no introduzcan glosas en la Regla ni en estas palabras diciendo: "Así han de entenderse".

39.- Sino que así como el Señor me dio el decir y escribir sencilla y puramente la Regla y estas palabras, así sencillamente y sin glosa las entendáis y con santas obras las guardéis hasta el fin.

40.- Y todo el que guarde estas cosas, en el cielo sea colmado de la bendición del altísimo Padre y en la tierra sea colmado de la bendición de su amado Hijo con el santísimo Espíritu Paráclito y con todas las virtudes de los cielos y con todos los santos.

41.- Y yo, hermano Francisco, pequeñuelo, vuestro siervo, os confirmo, todo cuanto puedo, por dentro y por fuera, esta santísima bendición.
Fuente :

DIRECTORIO FRANCISCANO
Escritos Completos de San Francisco de Asís

TÚ ME HARÁS FUERTE ...

Tú me harás fuerte...

" CRISTO CRUCIFICADO " - CIMABUE.

Como la cierva anhela los arroyos
así te anhela mi ser, Dios mío
Mi ser tiene sed de Dios, del Dios vivo,
¿cuándo podré ver tu rostro?
Cuando mi vida se vuelve gris,
cuando me pregunto: “¿dónde estás?”
cuando me asalta la nostalgia por tiempos mejores,
cuando desfallezco y me siento apagado,entonces me vuelvo a ti:
Dios mío Te preguntaré: “¿Dónde estás?
Te diré: “no me olvides”,y tú me responderás.
De día me enviarás tu amor y de noche cantaré tu canto
(pausa / breve silencio)
Cuando me sienta cansado,cuando me invada la duda,
cuando me duelan las cosas, cuando me falte el amor
entonces me volveré a ti:
Dios mío,Enviarás tu luz y tu verdad
ellas me guiarán
me llevarán por el camino de la vida
y me darán la alegría profunda,la esperanza firme, la luz única
(Inspirado en los salmos 42 y 43 / autor desconocido ).
FUENTE : www.pastoralsj.org/oracion/
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SAN FRANCISCO DE SALES, EL DOCTOR DEL AMOR DE DIOS.

SAN FRANCISCO DE SALES, EL DOCTOR DEL AMOR DE DIOS.

Evangelio vivo, testigo de la misericordiosa y de la dulzura
Francisco de Sales fue un sabio y un santo. Había sido abogado, senador, sacerdote, obispo, fundador, escritor y periodista. Su memoria litúrgica es el día 24 de enero. Han pasado cerca de cuatrocientos años desde su muerte.
Pero su figura sigue viva e interpeladora como lo ha sido a lo largo de los siglos. Valga como muestra de ello la gran irradiación de su carisma en Institutos Consagraciones y Asociaciones Laicales: los Oblatos de San Francisco de Sales, la Sociedad de Don Bosco o Salesianos, las Hijas de María Auxiliadora, la Fraternidad de la Visitación, los monasterios de la Visitación de Santa María o Salesas, la Congregación Betania del Sagrado Corazón, el Instituto Secular San Francisco de Sales

Cronología
1567: Nace el día 21 de agosto en el castillo de Thorens (Saboya). Sus padres son los señores de Boisy, Francisco de Nouvelles y Francisca de Sionnaz. Un día después, el 22 de agosto, es bautizado.
1573: Comienza hasta 1577 sus primeros estudios en los colegios de La Roche y Annecy.
1577: El día 17 de diciembre recibe la primera comunión y la confirmación.
1578: Comienza sus estudios de Humanidades y Teología en la Universidad de parís hasta el año 1588.
1588: Estudia en Padua Derecho civil, Derecho canónico y Teología. Se doctora en las dos primeras disciplinas.
1592: Recibe un título nobiliario y es nombrado senador.
1593: El día 18 de diciembre es ordenado sacerdote.
1594: Desarrolla su ministerio sacerdotal como misionero en El Chablais, región próxima a Ginebra, dominada por los Calvinistas. Permanece allí hasta 1597. Escribe "Meditaciones sobre la Iglesia".
1599: Es nombrado obispo coadjutor de Ginebra con derecho a sucesión. Funda la "Santa Casa de Thon", para la educación católica.
1600: Escribe "Defensa del estandarte de la Santa Cruz".
1602: Viaja a París y el día 8 de diciembre de aquel mismo año es, por fin, ordenado obispo, una vez había fallecido monseñor Granier, obispo de Ginebra. Toma posesión de su diócesis, con residencia en Annecy.
1604: Predica la cuaresma en Dijon y conoce a la baronesa Juan Francisca Frémyot, viuda de Chantal.
1605: Visita por primera vez su diócesis de Ginebra, donde permanece tres años.
16006: Funda la Academia Florimontana para promover el estudios de las artes y de las ciencias.
1608: Publica "Introducción a la vida devota", auténtico best-seller de la época, con más mil ediciones en diferentes idiomas.
1610: El día 6 de junio funda con Juana Franciscana de Chantal la Orden de la Visitación de Santa María. Trabaja en la formación de las religiosas. Escribe "Conversación Espirituales".
1616: Publica "Tratado del Amor de Dios".
1618: Tercer viaje a París. Conoce a San Vicente de Paúl.
1662: El día 28 de diciembre fallece en el monasterio de la Visitación de Lyon.

En la gloria
1661: El Papa Alejandro VII, quien había sido curado milagrosamente por intercesión de Francisco de Sales, firma el decreto de su beatificación.
1665: Este mismo Papa, Alejandro VII, lo proclama santo.
1877: El día 16 de noviembre es declarado doctor de la Iglesia por el Papa Pío IX.
1923: El Papa Pío XI lo proclama patrono de los periodistas y escritores católicos. Es también patrono de los sordomudos.
2003: El Papa Juan Pablo II extiende el patronazgo de San Francisco de Sales sobre todos los medios de comunicación.

*Decálogo de pensamientos
1.- "Dichosos los corazones flexibles porque jamás se romperán".
2.- "El amor lima la aspereza del trabajo o hace grata la aspereza".
3.- "La dulzura y la humildad son las bases de la verdadera santidad".
4.- "Si amáis a Dios, hablaréis con frecuencia con El".
5.- "La oración es un coloquio íntimo y una conversación familiar entre
Dios y el alma".
6.- "Una mirada a Jesucristo nos reanima y nos alienta".
7.- "En esta vida la paciencia ha de ser el pan de cada día".
8.- "La cruz es la puerta real del templo de la santidad".
9.- "Una sola comunión bien hecha puede hacernos santos".
10.- "Toda la belleza del alma estriba en el amor que tiene a su prójimo".

El retrato de San Vicente de Paúl
Francisco de Sales y Vicente de Paúl se conocieron en 1618. Incoado el proceso de canonización del primero, el segundo hizo esta declaración:
"Tenía un deseo ardiente de ser un retrato del Hijo de Dios. Se ha conformado tan bien a este modelo que muchas me he preguntado con asombro como una simple criatura podía llegar a un grado de perfección tan elevado, dada la fragilidad humana... Su fervor brillaba tanto en sus discursos públicos como en las conversaciones familiares... Cuando repasaba sus palabras en mi interior me sentía impulsado a ver en él al hombre que mejor ha reproducido al Hijo de Dios cuando vivía en la tierra".
( Escrito por Jesús de las Heras Muela - Director de ECCLESIA ).
FUENTE : www.revistaecclesia.com/
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MIRADA QUE CONOCE.

Mirada que conoce

Dios te dice: “Conozco tus sufrimientos y pecados, pero te amo. Nunca he dejado de amarte.”
FUENTE : www.novabella.org/
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miércoles, 23 de enero de 2008

PAPA BENEDICTO XVI - MENSAJE JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2008

Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI con ocasión de la XVI Jornada Mundial del Enfermo

¡Queridos hermanos y hermanas!
1. El 11 de febrero, conmemoración de la Beata María Virgen de Lourdes, se celebra la Jornada Mundial del Enfermo, ocasión propicia para reflexionar en torno al sentido del dolor cristiano y sobre el deber cristiano de ocuparnos de él bajo cualquier situación que se presente.
Dicha significativa celebración está relacionada este año con dos acontecimientos importantes para la vida de la Iglesia, como lo manifiesta claramente el tema escogido «La Eucaristía, Lourdes y el cuidado pastoral de los enfermos»: el 150° aniversario de las apariciones de la Inmaculada en Lourdes y la celebración del Congreso Eucarístico Internacional en Quebec, Canadá. De este modo, se brinda una oportunidad especial para considerar la estrecha relación que existe entre el Misterio eucarístico, el papel de María en el proyecto salvífico y la realidad del dolor y del sufrimiento humano.
Los 150 años de las apariciones de Lourdes nos invitan a dirigir nuestra mirada hacia la Virgen Santísima, cuya Inmaculada Concepción constituye el don sublime y gratuito de Dios a una mujer, a fin de que adhiriese totalmente a los designios divinos con una fe firme e inquebrantable, no obstante las pruebas y los sufrimientos que habría tenido que afrontar. Por esta razón, María es modelo de abandono total a la voluntad de Dios: acogió en su corazón el Verbo eterno y lo concibió en su seno virginal; se fió de Dios y, con el alma atravesada por la espada del dolor (cfr Lc 2,35), no vaciló en compartir la pasión de su Hijo renovando en el Calvario a los pies de la Cruz el «sí» de la Anunciación. Meditar sobre la Inmaculada Conepción de María es, pues, dejararse atraer por el «sí» que la unió admirablemente a la misión de Cristo, Redentor de la humanidad, y dejarse tomar y guíar de la mano por Ella, para pronunciar también nosotros el «fiat» a la voluntad de Dios con toda nuestra existencia entretejida de gozos y tristezas, de esperanzas y desilusiones, con la convicción de que las pruebas, el dolor y el sufrimiento enriquecen de sentido nuestra peregrinación en la tierra.
2. No se puede contemplar a María sin ser atraidos por Cristo y no se puede mirar a Cristo sin advertir de inmediato la presencia de María. Existe un vínculo inseparable entre la Madre y el Hijo generado en su seno por obra del Espíritu Santo, y este vínculo lo advertimos, de modo misterioso, en el Sacramento de la Eucaristía, tal como lo han puesto de relieve los Padres de la Iglesia y los teólogos. «La carne nacida de María, que viene del Espíritu Santo, es el pan que ha descendido del cielo», afirma san Hilario de Poitiers, mientras que en el Sacramentario Bergomense del siglo IX leemos: «Su seno ha hecho florecer un fruto, un pan que nos ha llenado de un don angelical. María ha restituido a la salvación lo que Eva había destruido con su culpa». Del mismo modo, Pier Damiani observa: «El cuerpo que la Beatísima Virgen generó y nutrió en su seno con cuidado materno, ese cuerpo digo, sin duda y no otro, ahora lo recibimos del sagrado altar, y bebemos la sangre como sacramento de nuestra redención. Esto cree la fe católica, esto enseña fielmente la santa Iglesia». El vínculo de la Virgen Santa con su Hijo, Cordero inmolado que quita los pecados del mundo, se extiende a la Iglesia Cuerpo místico de Cristo. María - afirma el Siervo de Dios Juan Pablo II - es «mujer eucarística» con toda su vida por lo que la Iglesia, contemplándola como su modelo «está llamada a imitarla también en su relación con este Misterio santísimo» (Enc. Ecclesia de Eucharistia, 53). En esta óptica se comprende aún más porqué en Lourdes al culto de la Beata Virgen María se une un fuerte y constante llamado a la Eucaristía mediante celebraciones eucarísticas cotidianas, con la adoración del Santísimo Sacramento y la bendición de los enfermos, que constituye uno de los momentos más fuertes cuando los peregrinos se detienen en la gruta de Massabielle.
La presencia en Lourdes de numerosos peregrinos enfermos y de voluntarios que los acompañan nos ayuda a reflexionar sobre la solicitud materna y tierna que la Virgen manifiesta hacia el dolor y el sufrimiento del hombre. Asociada al Sacrificio de Cristo, María, Mater Dolorosa, que a los pies de la Cruz sufre con su Hijo divino, es sentida cercana especialmente por la comunidad cristiana que se reune alrededor de sus miembros que sufren, los mismos que llevan consigo los signos de la pasión del Señor. María sufre con los que están en la prueba, con ellos espera y es su consuelo sosteniéndolos con su ayuda materna. ¿No es quizá verdad que la experiencia espiritual de muchos enfermos anima a comprender cada vez más que «el divino Redentor quiere penetrar en el ánimo de todo paciente a través del corazón de su Madre Santísima, primicia y vértice de todos los redimidos»? (Juan Pablo II, Carta. ap. Salvifici doloris, 26).
3. Si Lourdes nos lleva a meditar en el amor materno de la Virgen Inmaculada por sus hijos enfermos y los que sufren, el próximo Congreso Eucarístico Internacional será ocasión para adorar a Jesucristo presente en el Sacramento del altar, a El confiarnos como Esperanza que no defrauda, El acoge como medicamento de la inmortalidad que sana el físico y el espíritu. Jesucristo ha redimido el mundo con su sufrimiento, con su muerte y resurrección y ha querido permanecer con nosotros como «pan de la vida» en nuestra peregrinación terrena. «La Eucaristía don de Dios para la vida del mundo»: este es el tema del Congreso Eucarístico y subraya que la Eucaristía es el don que el Padre hace al mundo de su Hijo unigénito, encarnado y crucificado. Es El que nos reune alrededor de la mesa eucarística, suscitando en sus discípulos una amorosa solicitud por los que sufren y los enfermos, en los cuales la comunidad cristiana reconoce el rostro de su Señor. Como he manifestado en la Exhortación apostólica post-sinodal Sacramentum caritatis, «nuestras comunidades, cuando celebran la Eucaristía, han de ser cada vez más conscientes de que el sacrificio de Cristo es para todos y que, por eso, la Eucaristía impulsa a todo el que cree en Él a hacerse ‘pan partido' para los demás» (n. 88). De este modo estamos animados a comprometernos en primera persona para servir a los hermanos, especialmente a los que se encuentran en dificultad, ya que la vocación de cada cristiano es ser realmente, con Jesús, pan partido por la vida del mundo.
4. Por consiguiente, es claro que precisamente de la Eucaristía la pastoral de la salud debe obtener la fuerza espiritual que necesita para socorrer eficazmente al hombre y ayudarlo a comprender el valor salvífico de su sufrimiento. Como escribió el Siervo de Dios Juan Pablo II en la Carta apostólica Salvifici doloris, la Iglesia ve en los hermanos y en las hermanas que sufren como un sujeto múltiple de la fuerza sobrenatural de Cristo (cfr n. 27). Unido misteriosamente a Cristo, el hombre que sufre con amor y se abandona dócilmente a la voluntad divina se convierte en ofrenda viviente por la salvación del mundo. Mi amado Predecesor afirmaba también que «cuanto más se siente amenazado por el pecado, cuanto más pesadas son las estructuras del pecado que lleva en sí el mundo de hoy, tanto más grande es la elocuencia que posee en sí el sufrimiento humano. Y tanto más la Iglesia siente la necesidad de recurrir al valor de los sufrimientos humanos para la salvación del mundo» (ibid.). Por tanto, si en Quebec se contempla el misterio de la Eucaristía don de Dios para la vida del mundo, en la Jornada Mundial del Enfermo, en un ideal paralelismo espiritual, no sólo se celebra la efectiva participación del sufrimiento humano en la obra salvífica de Dios, sino en cierto sentido se pueden gozar los preciosos frutos prometidos a los que creen. De modo que el dolor, acogido con fe, se convierte en la puerta para entrar en el misterio del sufrimiento redentor de Jesús y para llegar con El a la paz y a la felicidad de su Resurrección.
5. Al mismo tiempo que dirijo mi saludo cordial a todos los enfermos y a los que de muchos modos se ocupan de ellos, invito a las comunidades diocesanas y parroquiales a celebrar la próxima Jornada Mundial del Enfermo valorando plenamente la feliz coincidencia entre el 150º aniversario de las apariciones de Nuestra Señora en Lourdes y el Congreso Eucarístico Internacional. Sea una ocasión para subrayar la importancia de la santa Misa, de la Adoración eucarística y del culto de la Eucaristía, de modo que las Capillas en los Centros sanitarios se conviertan en el corazón pulsante en el que Jesús se ofrece incesantemente al Padre por la vida de la humanidad. También la distribución de la Eucaristía a los enfermos, hecha con decoro y espíritu de oración, es una verdadera consolación para el que sufre por las aflicciones de toda enfermedad.
La próxima Jornada Mundial del Enfermo constituya también una circunstancia propicia para invocar de modo especial la protección materna de María a los que están probados por la enfermedad, a los agentes sanitarios y a los agentes de la pastoral sanitaria. Pienso de modo especial en los sacerdotes comprometidos en este campo, en las religiosas y en los religiosos, en los voluntarios y en todos los que con eficaz entrega sirven, en el cuerpo y en el alma, a los enfermos y a los necesitados. Confío todos a María, Madre de Dios y Madre nuestra, Inmaculada Concepción. Ella ayude para que cada uno atestigue que la única respuesta válida al dolor y al sufrimiento humano es Cristo que, resucitando ha vencido la muerte y nos ha donado la vida que no conoce término. Con estos sentimientos, de corazón imparto a todos una especial Bendición Apostólica.
Desde el Vaticano, 11 de enero de 2008.
Benedictus PP. XVI
[Traducción del original italiano por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
FUENTE : www.zenit.org/
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LA VICTORIA DEL AMOR - THOMAS MERTON.

LA VICTORIA DEL AMOR - THOMAS MERTON.

Oh Dios, somos uno contigo.
Tú nos has hecho uno contigo
Tú nos has enseñado que si nos abrimos el uno al otro,
moras en nuestro interior.
Ayúdanos a preservar esta apertura
y a luchar por ella con todo nuestro corazón.
Ayúdanos a darnos cuenta de que no puede haber entendimiento
allí donde hay rechazo mutuo.
Oh Dios, al aceptarnos los unos a los otros de todo corazón,
completamente, plenamente, te aceptamos a ti,
y te damos gracias, y te adoramos, y te amamos con todo nuestro ser,
porque nuestro ser está en tu ser, y nuestro espíritu está arraigado en tu
Espíritu.
Llénanos pues de amor y que el amor nos una
cuando emprendamos nuestros diversos caminos,
unidos en este único Espíritu
que te hace presente en el mundo
y que te permite testimoniar la realidad última que es el amor.
El amor ha vencido. El amor es victorioso.
Amén.
*ORACIÓN DE CLAUSURA EN UNA CONFERENCIA
ESPIRITUAL DE CALCUTA (1968).
( Thomas Merton ).
FUENTE :mertonpito.blogspot.com/
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CORDERO, AGNUS DEI - PABLO MUTTINI.

Cordero - Agnus Dei /PABLO MUTTINI, DIÁCONO.

Somos seguidores de ese Jesús. El único, el primero en todo. El que amo primero, se entregó primero y primero salio al encuentro de los perdidos, abandonados y equivocados. Ese es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. También es el Esposo que ama a la esposa y se entrega por completo. Aquel que ama tanto que se pierde de vista para solo ver al que ya perdió las ganas de vivir.
Cordero de Dios.
Gesto de máxima disposición y coherencia total.
Amor sin limites expresado en el limite ultimo de la existencia y el vacío. Puesta a prueba absoluta de la fe aguijoneada por el miedo y el desconcierto.
De la misma boca que sale la confianza sale el temor que vuelve a hacerse ofrenda.
El cordero ofrenda toda su humanidad hasta el límite último del no saber pero confiar.
Cordero de Dios.
Antes, ofrendas de los hombres siempre incompletas. Desde Cristo, única ofrenda aceptada y aceptable por Dios. Enseñanza, camino verdad y vida, dirá Él. Basta de pruebas, certezas.
Una entrega definitiva y definitoria.
Solo un modo de aquí a la eternidad para agradar a Dios.
Solo un sacrificio.
Uno, enésimo.
Darse.
Entregarse, agotarse, extinguirse, anonadarse.
Ya no un cordero, una paloma, una limosna.
Todo, uno, integro.
Hacerse ofrenda al modelo de Cristo y no dejar nada reservado o escondido. Y todo implica todo: humanidad, virtud, defecto, acierto, pecado, limite y gracia. Humanidad repleta de humanidad celebrada por Dios y elevada por Cristo a la filiación divina. Divinidad, antes lejana y hoy tan próxima que nos invita dulcemente a decir Papá, hermano, hijo.
Exclusión de la excusa.
Fin de la inutilidad del rito.
Comienzo de una relación de verdad verdadera que tiene como punto de partida la expresión más humana de la divinidad.
Cordero de Dios.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Entrega que es síntesis.
Riesgo final asumido libremente desde la estrechez humana que nos muestra verdaderamente quienes somos, a que estamos llamados, de qué somos capaces y fundamentalmente, que somos tan imprescindibles como amados, tan importantes como irrepetibles, tan irrepetibles y tan necesarios que Dios llega al limite de darse como ofrenda para que tengamos vida...y vida en abundancia.
No nos manda a salvar. Él mismo se arroja al mar del pecado, del dolor y el sin sentido para hacerse rescate de todos. Y dice todos. Él dice todos. Todos ayer, hoy y siempre.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Cordero de Dios que nos liberaste de la muerte.
Cordero de Dios que nos volviste a la vida.
Cordero de Dios que nos recibiste enfermos.
Cordero de Dios que nos abrazaste arrepentidos.
Cordero de Dios que nos perdonaste pecadores.
Cordero de Dios que nos alimentaste hambrientos.
Cordero de Dios que nos hiciste volver a caminar.
Cordero de Dios que nos sanaste la ceguera.
Cordero de Dios que nos invitaste a la fiesta.
Cordero de Dios, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo...danos la paz.Amén
*Rezando con Jn 1, 25-37
FUENTE : pensandocosas.blogspot.com/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

martes, 22 de enero de 2008

SAN HILARIO DE POITIERS - LAS ARMAS DEL APÓSTOL.

SAN HILARIO DE POITIERS- Las armas del apóstol

(Comentario al Evangelio de San Mateo, 10, 1-15 )
Al ver a las multitudes se llenó de compasión, porque estaban maltratadas y abatidas...(Mt 9, 36).
Es necesario escudriñar el significado de las palabras no menos que el de los hechos, pues, como habíamos dicho, la clave para comprender el significado reside tanto en las palabras como en las obras. El Señor siente compasión de las multitudes maltratadas y abatidas, como ovejas dispersas sin pastor. Y dice que la mies es mucha, pero los obreros pocos, y que es preciso rogar al dueño de la mies para que envíe muchos obreros a su mies (cfr. Mt 9, 37-38). Y, llamando a los discípulos, les dio poder para arrojar a los espíritus inmundos y para curar toda enfermedad y dolencia (cfr. Mt 10, 1). Aunque estos hechos se refieren al presente, es necesario considerar lo que significan para el futuro.
Ningún agresor había asaltado a las multitudes y, sin embargo, estaban postradas sin que ninguna adversidad o desventura las hubiese golpeado. ¿Por qué siente compasión, viéndolas maltratadas y abatidas? Evidentemente, el Señor se apiada de una muchedumbre atormentada por la violencia del espíritu inmundo, que la tiene bajo su dominio, y enferma bajo el peso de la Ley, porque aún no tenía un pastor que le restituyese la protección del Espíritu Santo (cfr. 1 Pe 2, 25). A pesar de que el fruto de este don era abundante, ninguno lo había recogido. Su abundancia supera el número de los que lo alcanzan, pues, aunque todos tomen cuanto quieran, permanece siempre sobreabundante para ser dispensado con generosidad. Y puesto que es necesario que muchos lo distribuyan, exhorta a rogar al dueño de la mies, para que mande muchos obreros a su mies, es decir, muchos segadores, para recoger el don del Espíritu Santo que había preparado, un don que Dios distribuye por medio de la oración y de la súplica. Y para mostrar que esta mies y la multitud de los segadores debían propagarse a partir de los doce Apóstoles, los llamó a Sí y les dio el poder de arrojar los demonios y de curar toda enfermedad. Con este poder recibido como don, podían expulsar al fautor del mal y curar la enfermedad.
- Mt 10,5-10: Conviene ahora recoger el significado de estos preceptos, considerándolos uno por uno. Los exhorta a mantenerse alejados de las sendas de los paganos (cfr. Mt 10, 5), no porque no los haya enviado también a salvar a los paganos, sino para que se abstengan de las obras y del modo de vivir de la ignorancia pagana. Igualmente les prohíbe entrar en la ciudad de los samaritanos (cfr. Ibid.). Pero ¿no ha curado Él mismo a una samaritana? En realidad, les exhorta a no entrar en las asambleas de los herejes, pues la perversión no difiere en nada de la ignorancia. Los envía a las ovejas perdidas de la casa de Israel (cfr. Mt 10, 6); y, sin embargo, ellas se han encarnizado contra Él con lenguas de víbora y fauces de lobo. Como la Ley debería recibir el Evangelio en primer lugar, Israel iba a tener menos disculpas por su crimen, en cuanto que habría experimentado una solicitud mayor en la exhortación.
El poder de la virtud del Señor se transmite enteramente a los Apóstoles. Los que habían sido formados en Adán a imagen y semejanza de Dios, reciben ahora de modo perfecto la imagen y la semejanza de Cristo (cfr. 1 Cor 15, 49). Su poder no difiere en nada del poder del Señor, y los que antes habían sido hechos de la tierra, se convierten ahora en celestes (cfr. 1 Cor 15, 48). Deben predicar que el Reino de los cielos está próximo (cfr. Mt 10, 7), es decir, que se recibe ahora la imagen y semejanza de Dios a través de la comunión en la verdad, que permite a todos los santos, designados con el nombre de los cielos, reinar con el Señor (cfr. 1 Cor 4, 8). Deben curar enfermos, resucitar muertos, sanar leprosos, arrojar demonios (cfr. Mt 10, 8). Todos los males causados en el cuerpo de Adán por instigación de Satanás, los debían a su vez sanar mediante la participación en el poder del Señor. Y para conseguir de modo completo, según la profecía del Génesis (cfr. Gn 1, 26), la semejanza con Dios, reciben la orden de dar gratuitamente lo que gratuitamente recibieron (cfr. Mt 10, 8). Deben ofrecer de balde el servicio de un don que han recibido gratis.
Les prohíbe guardar en la faja oro, plata, dinero; llevar alforja para el camino, coger dos túnicas, sandalias y un bastón en la mano, porque el obrero tiene derecho a su salario (cfr. Mt 10, 10). No hay nada de malo, pienso, en guardar un tesoro en la faja. ¿Qué significa la prohibición de poseer oro, plata o moneda de cobre en la propia faja? La faja es una prenda de servicio, y se ciñe para realizar un trabajo. Se nos exhorta, por tanto, a que no haya venalidad en nuestro servicio, a evitar que el premio de nuestro apostolado sea la posesión del oro, de la plata o del cobre.
Ni alforja para el camino (Mt 10, 10). Es decir, hay que dejar a un lado la preocupación por los bienes presentes, ya que todo tesoro terreno es perjudicial, desde el momento en que nuestro corazón está allí donde guardamos nuestro tesoro. Ni dos túnicas (Mt 10, 10). En efecto, basta con que nos revistamos de Cristo una vez (cfr. Gal 3, 27), sin revestirnos seguidamente de otro traje, como la herejía o la Ley mosaica, a causa de una perversión de nuestra inteligencia. Ni sandalias (cfr. Mt 10, 10). ¿Tal vez los débiles pies de los hombres pueden soportar la desnudez? En realidad, donde debemos permanecer con pies desnudos es sobre la tierra santa, no cubierta por las espinas y los aguijones del pecado, como fue dicho a Moisés (cfr. Ex 3, 5), y se nos exhorta a no tener otro calzado para entrar, que el recibido de Cristo. Ni bastón en la mano (Mt 10, 10), es decir, las leyes de un poder extranjero, pues tenemos el bastón de la raíz de Jesé (cfr. Is 11, 1). Todo poder, que no sea ése, no procede de Cristo.
Según el discurso precedente, hemos sido convenientemente provistos de gracia, viático, vestido, sandalias, poder, para recorrer hasta el final los caminos de la tierra. Trabajando en estas condiciones seremos dignos de nuestra paga (cfr. Mt 10, 10). Es decir, gracias al cumplimiento de estas prescripciones, recibiremos la recompensa de la esperanza celestial.
FUENTE : www.mercaba.org/TESORO/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

SALMO DEL SEGUIMIENTO.

Salmo del Seguimiento.

Iré detrás de ti,
si tú vienes a mi buscando horizontes más amplios para volar.
Iré a enseñar a todos que tú eres libertad,que sólo en ti se encuentra el manantial,la felicidad,la verdadera paz.
Iré siempre en tu nombre despojado de mis cosas,
buscando en la noche,sediento de tu amor.
Iré a decirles a todos que tú eres alegría,
la eterna oferta de un amor total.
Iré a buscar camino detrás de cada lucha,
donde los hombres sufren su llanto y soledad.
Iré si tú me llamas a ser siempre tu amigo sin importarme nada,
pues tú eres mi caminar.
Iré diciendo a todos,iré contando siempre,
iré entre los hombres gritando la verdad
( Autor desconocido ).
FUENTE : www.pastoralsj.org/oracion/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

lunes, 21 de enero de 2008

SEGUID INVOCÁNDOLO...

Seguid invocándolo

Tanto si os responde como si no lo hace,
seguid invocándolo,invocándolo sin cesar
bajo las bóvedas de la asidua oración.
Tanto si viene como si no,confiad:se acerca cada vez más a vosotros
en cuanto percibe un gesto amoroso del corazón.
Tanto si os habla como si no, no os canséis de implorarlo.
Aunque no os dé la respuesta que esperáis,
no dudéis de que, de un modo u otro,veladamente, se dirigirá a vosotros.
En la oscuridad de vuestras oraciones más profundas,
sabed que juega al escondite con vosotros.
Y en medio de la danza de la vida,de la enfermedad y de la muerte,
si seguís invocándolo, sin caer en la desconfianza por su aparente silencio,obtendréis su respuesta.
( PARAMAHANSA YOGANANDA ).
FUENTE : www.pastoralsj.org/oracion/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

LA MIRADA DE UN CRISTIANO.

La mirada de un cristiano

Mira con ojos de misericordia al mundo, y no tanto con ojos de juez.
FUENTE : www.novabella.org/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

domingo, 20 de enero de 2008

HIERE LA MISERIA DE MI CORAZÓN - RABINDRANATH TAGORE.

HIERE LA MISERIA DE MI CORAZÓN - RABINDRANATH TAGORE.

JESÚS, BUEN PASTOR ( JUAN 10 ).

Mi oración, Dios mío, es ésta:
Hiere, hiere la raíz de la miseria de mi corazón.
Dame fuerza para llevar ligero mis alegrías y mis pesares.
Dame fuerza para que mi amor dé frutos útiles.
Dame fuerza para no renegar nunca del pobre,
ni doblar la rodilla al poder del insolente.
Dame fuerza para levantar mi pensamiento
sobre la pequeñez cotidiana.
Dame, en fin,
fuerza para rendir mi fuerza,enamorada, a tu voluntad.
FUENTE: www.pastoralsj.org/oracion/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

LA LIMOSNA.

La limosna

Dame un trozo de paz, Señor,
un trozo de alegría pequeña,
unas migajas luminosas de amor.
Hoy he llegado hasta tu puerta al fin cansado y pobre
para pedirte luz, para pedirte tu limosna de paz,
de dicha grandede que estamos tan faltos,
(tan mendigoyo mismo de amor y convivencia al
lado de otros pobres que lo ignoran u olvidan que lo son
y que ahora suplican en mi verso).
Dame un trozo de sorpresa muy frágil.
Un cestillo de paz y de querencia
para volver de nuevo por mis pasos
e irles repartiendo a los hombres
pan y amor y alegría para poder buscarte
( V. Arteaga ).
FUENTE : www.pastoralsj.org/oracion/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

sábado, 19 de enero de 2008

UNA HISTORIA DE MILAGROS.

Una Historia de Milagros
Todos los días suceden milagros, tener vida es uno de ellos.

Tres personas iban caminando por una vereda de un bosque; un Sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, un poco atrás de ellos y escuchando la conversación, iba un joven estudiante alumno del Sabio.
Fue entonces cuando el poderoso dirigiéndose al Sabio dijo:
- Me han dicho en el pueblo que eres una persona muy poderosa y que inclusive puedes hacer milagros.
- Soy una persona vieja y cansada... ¿Cómo crees que yo podría hacer milagros? Respondió.
- Me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos... esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso.
- ¿Te referías a eso?... Tú lo has dicho, esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso... no un viejo como yo. Esos milagros los hace Dios, yo solo pido se conceda un favor para el enfermo, o para el ciego, y todo el que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo.
- Yo quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que tu haces... muéstrame un milagro para poder creer en tu Dios.
Ante la insistencia de aquel hombre poderoso, el Sabio aceptó mostrarle tres milagros. Y así, con la mirada serena y sin hacer ningún movimiento le preguntó:
- ¿Esta mañana volvió a salir el sol?
- Sí, claro que sí.
- Pues ahí tienes un milagro... el milagro de la luz.
- No, yo quiero ver un verdadero milagro, oculta el sol, saca agua de una piedra... mira, hay un conejo herido junto a la vereda, tócalo y sana sus heridas.
- ¿Quieres un verdadero milagro?, ¿No es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos días?
- ¡Si! Fue varón y es mi primogénito.
- Ahí tienes el segundo milagro... el milagro de la vida.
- Sabio, tu no me entiendes, quiero ver un verdadero milagro.
- ¿Acaso no estamos en época de cosecha?, no hay trigo y sorgo donde hace unos meses solo había tierra?
- Sí, igual que todos los años.
- Pues ahí tienes el tercer milagro.
- Creo que no me he explicado. Lo que yo quiero.
Sus palabras fueron cortadas por el Sabio, quien convencido de la obstinación de aquel hombre y seguro de no poder hacerle comprender la maravilla que existe en todo aquello que le había mostrado señaló:
- Te has explicado bien, yo ya hice todo lo que podía hacer por ti... Si lo que encontraste no es lo que buscabas, lamento desilusionarte, yo he hecho todo lo que podía hacer.
Dicho esto, el poderoso terrateniente se retiro muy desilusionado por no haber encontrado lo que buscaba. El Sabio y su alumno se quedaron parados en la vereda. Cuando el poderoso terrateniente iba muy lejos como para ver lo que hacían el Sabio y su alumno, el Sabio se dirigió a la orilla de la vereda, tomo al conejo, soplo sobre el y sus heridas quedaron curadas; el joven estaba algo desconcertado:
- Maestro te he visto hacer milagros como este casi todos los días, ¿Por que te negaste a mostrarle uno al caballero?, ¿Por que lo haces ahora que no puede verlo?
- Lo que él buscaba no era un milagro, sino un espectáculo. Le mostré tres milagros y no pudo verlos. Para ser rey primero hay que ser príncipe, para ser maestro primero hay que ser alumno... no puedes pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los pequeños milagros que se te muestran día a día.
El día que aprendas a reconocer a Dios en todas las pequeñas cosas que ocurren en tu vida, ese día comprenderás que no necesitas más milagros que los que Dios te da todos los días sin que tu se los hayas pedido. En lo ricos que podemos llegar a ser.
Autor: Desconocido
FUENTE : www.enbuenasmanos.com/articulos/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

viernes, 18 de enero de 2008

Comentario del padre Cantalamessa - Jesús ha dado al dolor sentido y fecundidad

Comentario del padre Raniero Cantalamessa,Predicador del Papa, a la liturgia
de este domingo - Jesús ha dado al dolor sentido y fecundidad

ROMA, viernes, 18 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia, a la Liturgia de la Palabra de este Domingo, II del Tiempo Ordinario - Ciclo A.
Isaías 49, 3.5-6; I Corintios 1, 1-3; Juan 1, 29-34

«¡He ahí el Cordero de Dios!»
En el Evangelio escuchamos a Juan el Bautista que, presentando a Jesús al mundo, exclama: «¡He ahí el cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo!». El cordero, en la Biblia, y en otras culturas, es el símbolo del ser inocente, que no puede hacer daño a nadie, sino sólo recibirlo. Siguiendo este simbolismo, la primera carta de Pedro llama a Cristo «el cordero sin mancha», que, «ultrajado, no respondía con ultrajes, y sufriendo no amenazaba con venganza». En otras palabras, Jesús es, por excelencia, el Inocente que sufre.
Se ha escrito que el dolor de los inocentes «es la roca del ateísmo». Después de Auschwitz, el problema se ha planteado de manera más aguda todavía. Son incontables los libros escritos en torno a este tema. Parece como si hubiera un proceso en marcha y se escuchara la voz del juez que ordena al imputado a levantarse. El imputado en este caso es Dios, la fe.
¿Qué tiene que responder la fe a todo esto? Ante todo es necesario que todos, creyentes o no, nos pongamos en una actitud de humildad, porque si la fe no es capaz de «explicar» el dolor, menos aún lo es la razón. El dolor de los inocentes es algo demasiado puro y misterioso como para poderlo encerrar en nuestras pobres «explicaciones». Jesús, que ciertamente tenía muchas más explicaciones para dar que nosotros, ante el dolor de la viuda de Naím y de las hermanas de Lázaro no supo hacer nada mejor que conmoverse y llorar.
La respuesta cristiana al problema del dolor inocente se contiene en un nombre: ¡Jesucristo! Jesús no vino a darnos doctas explicaciones del dolor, sino que vino a tomarlo silenciosamente sobre sí. Al actuar así, en cambio, lo transformó desde el interior: de signo de maldición, hizo del dolor un instrumento de redención. Más aún: hizo de él el valor supremo, el orden de grandeza más elevado de este mundo. Después del pecado, la verdadera grandeza de una criatura humana se mide por el hecho de llevar sobre sí el mínimo posible de culpa y el máximo posible de pena del pecado mismo. No está tanto en una u otra cosa tomadas por separado -esto es, o en la inocencia o en el sufrimiento--, sino en la presencia contemporánea de las dos cosas en la misma persona. Este es un tipo de sufrimiento que acerca a Dios. Sólo Dios, de hecho, si sufre, sufre como inocente en sentido absoluto.
Sin embargo Jesús no dio sólo un sentido al dolor inocente; le confirió también un poder nuevo, una misteriosa fecundidad. Contemplemos qué brotó del sufrimiento de Cristo: la resurrección y la esperanza para todo el género humano. Pero miremos lo que sucede a nuestro alrededor. ¡Cuánta energía y heroísmo suscita con frecuencia, en una pareja, la aceptación de un hijo discapacitado, postrado durante años! ¡Cuánta solidaridad insospechada en torno a ellos! ¡Cuánta capacidad de amor que, si no, sería desconocida!
Lo más importante, en cambio, cuando se habla de dolor inocente, no es explicarlo, sino evitar aumentarlo con nuestras acciones y nuestras omisiones. Pero tampoco basta con no aumentar el dolor inocente; ¡es necesario procurar aliviar el que exista! Ante el espectáculo de una niña aterida de frío que lloraba de hambre, un hombre gritó, un día, en su corazón a Dios: «¡Oh Dios! ¿Dónde estás? ¿Por qué no haces algo por esa pequeña inocente?». Y Dios le respondió: «Claro que he hecho algo por ella: ¡te he hecho a ti!».
[Traducción del original italiano realizada por Marta Lago]
FUENTE : www.zenit.org/
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.

JUAN BAUTISTA ANUNCIA A JESÚS COMO CORDERO DE DIOS - LECTIO SEGUNDO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO- ( A ).

Juan Bautista anuncia a Jesús
como Cordero de Dios
Juan 1,29-34
Lectio divina - 2º Domingo del tempo ordinario (A)

1. Oración inicial
En esta lectura orante del evangelio de Juan nos podrán acompañar y servir de estímulo las palabras de John Henry Newman, que con estas palabras gustaba dirigirse orando al Señor: “Estás conmigo y yo comenzaré a resplandecer como tú resplandeces; a resplandecer hasta llagar a ser luz para los demás. La luz, oh Jesús, vendrá toda de ti: no será nada mérito mío. Serás tú quien resplandece, a través de mí, sobre los demás. Haz que yo te alabe así, en el modo que más te agrada resplandeciendo sobre todos aquellos que me rodean. Dale la luz a ellos y dame la luz a mí; ilumina a los otros juntamente conmigo y a través de mí. Enséñame a defender tu alabanza, tu verdad, tu voluntad. Haz que yo te anuncie no con las palabras, sino con el ejemplo, con aquella fuerza de atracción, aquella influencia sólida que proviene de lo que hago, con mi visible semejanza a tus santos y con la clara plenitud del amor que mi corazón nutre por ti”. (Meditations and Devotions).

2. El texto
En aquel tiempo, 29 al día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30 Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. 31 «Yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel.» 32 Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. 33 Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: `Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo'. 34 Y yo le he visto y doy testimonio de que ése es el Elegido de Dios.»

3. Pausa de silencio orante
La Palabra de Dios exige ser deseada y escuchada por medio del silencio. Hazte callar a ti mismo, vuélvete disponible para acoger la presencia de Dios en su Palabra; un silencio que sabe dejar espacio en el propio corazón para que Dios venga a hablarte.

4. Lectura simbólica
El pasaje litúrgico del evangelio nos presenta a dos animales de alto valor espiritual en la Biblia: el cordero y la paloma. El primero alude a textos significativos en la Biblia: la cena pascual del éxodo (cc. 12-13); la gloria del Cordero-Cristo en el Apocalipsis.

a) El símbolo del cordero:
Dirijamos ahora nuestra atención al símbolo del “Cordero (amnos) de Dios” y a su significado.
- Una primera alusión bíblica para la comprensión de esta expresión usada por Juan Bautista para indicar la persona de Jesús es la figura del Cordero victorioso en el libro del Apocalipsis: en 7,17 el Cordero es el Pastor de los pueblos; en 17,14 el Cordero destruye los poderes malvados de la tierra. En tiempos de Jesús se creía que al final de la historia se aparecería un cordero victorioso o destructor de las potencias del pecado, de las injusticias, del mal. Tal idea es un síntoma también de la predicación escatológica de Juan el Bautista: avisaba que la ira era inminente (Lc 3,7), que el hacha ya estaba puesta a la raíz del árbol y que Dios está a punto de abatir y echar en el fuego todo árbol que no llevase buenos frutos (Lc 3,9). (Mt 3,12 y Lc 3,17).
Otra expresión muy fuerte con la que el Bautista presenta a Jesús se encuentra en Juan 1,29: “Él tiene en la mano el bieldo para limpiar su era y para recoger el grano en el granero; pero a la paja la quemará con fuego inextinguible”. No es equivocado pensar que Juan el Bautista pudiese describir a Jesús como el cordero de Dios que destruye el pecado del mundo. De hecho, en 1 Juan 3-5 se dice: “ El apareció para quitar los pecados”; y en 3,8: “El Hijo de Dios apareció para destruir las obras del diablo”. Es posible que Juan Bautista saludase a Jesús como el cordero victorioso que debería, por mandato de Dios, destruir el mal en el mundo.
Una segunda alusión bíblica es el Cordero como Siervo sufriente. Esta figura del siervo de Dios sufriente o de JHWH es el sujeto de cuatro cantos en el Deutero-Isaías: 42,1-4.7.9; 49,1-6.9.13; 50,4-9.11; 52,13-53,12). Nos preguntamos si el uso de “Cordero de Dios” en Juan 1,29 se coloree del uso de “cordero” para aludir al Siervo sufriente de Jawè en Isaías 53. ¿En verdad Juan consideraba a Jesús el cordero de Dios siguiendo la interpretación de Siervo sufriente?
Ciertamente no hay pruebas reales de que el Bautista haya hecho una tal interpretación, pero tampoco hay pruebas para excluirlo. De hecho en Isaías 53,7 se dice que el Siervo: “No abrió la boca; era como un cordero llevado al matadero y como una oveja ante sus trasquiladores”. Esta descripción se aplica a Jesús en las Actas 8, 32 y también la semejanza entre el Siervo sufriente y Jesús se aplicaba por los cristianos (ver Mt 8,17 = Is 53,4; Heb 9,28 = Is 53,12).
Además en la descripción que Juan el Bautista hace de Jesús en 1,32-34, hay dos aspectos que evocan la figura del Siervo: en el v. 32 Juan el Bautista afirma haber visto al Espíritu descender sobre Jesús y posarse sobre Él; en el v. 34 él identifica a Jesús como el elegido de Dios. Así en Isaías 42,1 (un pasaje que también los sinópticos conectan con el Bautismo de Jesús) se dice: “He ahí mi siervo a quien sostengo, mi elegido en quien me complazco” (ver Mc 1,11). He puesto mi espíritu sobre él”. Como también en Isaías 61,1: “El Espíritu del Señor Dios está sobre mí”. Estas alusiones bíblicas pueden confirmar la posibilidad de que el evangelista estableciese una conexión entre el Siervo en Isaías 42; 53 y el Cordero de Dios.
Que Jesús, después, se describa con los trazos del Siervo sufriente lo encontramos en otras partes del evangelio de Juan (12,38 = Is 53,1).
Hay un aspecto interesante que queremos resaltar: se dice que el Cordero de Dios quita el pecado del mundo. En Isaías 53,4.12 se dice que el Siervo lleva o se carga los pecados de muchos. Jesús con su muerte destruye el pecado o se lo carga Él mismo.
Por tanto según esta segunda acepción, el Cordero como Siervo sufriente, Cristo es aquél que se ofrece libremente a sí mismo para eliminar del mundo el pecado y llevar a Dios a todos sus hermanos en la carne.
Una confirmación moderna de esta interpretación de Jesús como “Cordero de Dios” lo encontramos en un documento de los obispos italianos: “El Apocalipsis de Juan, lanzándose hasta las últimas profundidades del misterio del Enviado del Padre, llega a reconocer en Él al Cordero inmolado “desde la fundación del mundo” (Apoc 13,8). Áquel con cuyas llagas hemos sido curados (1Ptr 2,25; Is 53,5)” (Comunicare il vangelo in un mondo che cambia,15)
Una tercera alusión bíblica es el Cordero como cordero pascual. El simbolismo de la Pascua está muy difundido en el evangelio de Juan especialmente en relación con la muerte de Jesús. Para las comunidades cristianas a las que Juan se dirige con su evangelio, el Cordero quita el pecado del mundo con su muerte. De hecho en Juan 19,14 se dice que Jesús fue condenado a muerte al mediodía de la vigilia de la Pascua, o sea, en el momento en el que los sacerdotes comenzaban a sacrificar los corderos pascuales en el Templo para la fiesta de la Pascua. Otro nexo del simbolismo pascual con la muerte de Jesús es que mientras estaba en la cruz, una esponja empapada en vinagre fue levantada hacia Él con una caña (19,29) , y era la caña o hisopo la que se mojaba en la sangre del cordero pascual para rociar las jambas de las puertas de los israelitas (Éx. 12,22). Además en Juan 19,36 el cumplimiento de las Escrituras, que ningún hueso de Jesús fue quebrado, constituye una clara referencia al texto del Éx. 12,46 en el que se dice que ningún hueso del cordero pascual debe ser quebrado. La descripción de Jesús como Cordero está presente en otra obra de Juan, el Apocalipsis: en 5,6 se habla del cordero inmolado; en Apocalipsis 7,17 y 22,1 el Cordero es áquel del cual brota la fuente de agua viva , y también este aspecto es una alusión a Moisés, que hizo brotar agua de la roca; en fin, en Apocalipsis 5,9 se hace mención a la sangre redentora del Cordero, otro motivo pascual que se referirá a la salvación de las casas de los israelitas de la muerte.
Existe un paralelismo entre la sangre del cordero rociada sobre las jambas de las puertas como signo de liberación y la sangre del cordero ofrecido en sacrificio de liberación. Los cristianos muy pronto empezaron a comparar a Jesús con el cordero pascual y, al hacer esto, no dudaron usar el lenguaje sacrificial: “Cristo nuestra Pascua ha sido inmolado” (1Cor 5,7), poniendo el oficio de Jesús el de quitar el pecado del mundo.

b) El símbolo de la paloma:
Este segundo símbolo también contiene varios aspectos. Ante todo la expresión “como paloma” era un dicho común para expresar el lazo afectivo con el nido En nuestro contexto evidencia que el Espíritu encuentra su nido, su hábitat natural y de amor en Jesús. Todavía más: la paloma simboliza el amor del Padre que se establece en Jesús como en una habitación permanente (ver Mt 3,16; Mc 1,10; Lc 3,22)
La expresión, pues, “como paloma” está en conexión con el verbo descender: para expresar que no se trata del aspecto físico de una paloma, sino el modo de descendimiento del Espíritu (como el vuelo de una paloma), en el sentido de que no impone miedo, más bien confianza. Tal simbolismo bíblico de la paloma no tiene respuesta en otros simbolismos bíblicos; pero una antigua exégesis rabínica compara el aletear del Espíritu de Dios sobre las aguas primordiales con el revolotear de la paloma sobre su nido. No hay que excluir que Juan al usar este símbolo, haya querido decir que la bajada de Espíritu en forma de paloma sería una clara referencia al comienzo de la creación: la encarnación del proyecto de Dios en Jesús es el culmen y la meta de la actividad creadora d Dios.
El amor que Dios tiene por Jesús (correspondiente al movimiento de la paloma al volver al nido) lo empuja a comunicar la plenitud de su propio ser divino (el Espíritu que es amor y lealtad).

5. El mensaje
a) Nuestra salvación es Cristo:
El Bautista ha tenido como un deber el de indicar en Jesús “el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. El anuncio del evangelio, la palabra de Cristo Jesús, permanecen esenciales e indispensables hoy como lo han sido ayer. El hombre no cesa nunca de tener necesidad de liberación y salvación. Anunciar el evangelio no significa, comunicar las verdades teóricas y ni siquiera un conjunto de normas morales. Significa, por el contrario, llevar a los hombres a hacer la experiencia de Jesucristo, venido al mundo – según el testimonio de Juan – para salvar al hombre del pecado del mal, de la muerte. Por tanto, no se puede transmitir el evangelio prescindiendo de las necesidades y las esperanzas del hombre de hoy. Hablar de la fe en Jesús, cordero de Dios que quita el pecado del mundo, significa hablar al hombre de nuestro tiempo preguntándose primero qué busca él en lo profundo de su corazón.
“Si queremos adoptar un criterio oportuno..., debemos cultivar dos atenciones entre sus complementarios..De entrambos es testigo Jesucristo. La primera consiste en el esfuerzo de ponernos a la escucha de la cultura de nuestro mundo, para discernir las semillas del Verbo de tiempo presente en ella, incluso más allá de los confines visibles de la Iglesia.. Escuchar las esperanzas más íntimas de nuestros contemporáneos, tomar en serio sus deseos e investigaciones, tratar de entender qué es lo que hace arder sus corazones y qué es lo suscita en ellos miedo y desconfianza”. Además, la atención de aquello que brota como necesidades y esperanzas en el corazón de los hombres “no significa renuncia a la diferencia cristiana, a la trascendencia del Evangelio...el mensaje cristiano aún proponiendo un camino de plena humanización, no se limita a proponer un mero humanismo. Jesucristo ha venido a hacernos partícipes de la vida divina, de la que ha sido felizmente llamada “la humanidad de Dios” (Comunicar el evangelio en un mundo que cambia n. 34)

b) El Espíritu no sólo viene a posarse sobre Jesús, sino que Él lo posee de modo permanente, de forma que lo puede dispensar a otros en el bautismo. Finalmente, el cordero que perdona los pecados y “la paloma de la Iglesia se encuentran en Cristo”. Traemos a colación una expresión de San Bernardo en la que une así los dos símbolos: “El cordero es entre los animales lo que la paloma es entre las aves: inocencia, dulzura, sencillez”.

c) Algunas líneas operativas:
- Renovar la disponibilidad de colaborar con la misión de Cristo en comunión con la Iglesia ayudando al hombre a ser liberado del mal, del pecado.
- Unirse en el camino de todo hombre y de toda mujer para que vivan en la esperanza en Jesús que libera y salva.
- Testimoniar el propio gozo de experimentar la eficacia de la palabra de Jesús en la propia vida.
- Vivir en la comunicación de la fe dando testimonio de Jesús salvador de todo hombre.

6. Salmo 39 (40)
El salmo expresa la situación de un hombre que libre de una situación opresora, no encuentra una forma más auténtica de respuesta a Dios que la disponibilidad existencial y total a su palabra.

Yo esperaba impaciente a Yahvé:
hacia mí se inclinó
y escuchó mi clamor.
Puso en mi boca un cántico nuevo,
una alabanza a nuestro Dios.
No has querido sacrificio ni oblación,
pero me has abierto el oído;
no pedías holocaustos ni víctimas,
dije entonces: «Aquí he venido».

Está escrito en el rollo del libro
que debo hacer tu voluntad.
Y eso deseo, Dios mío,
tengo tu ley en mi interior.

He proclamado tu justicia
ante la gran asamblea;
no he contenido mis labios,
tú lo sabes, Yahvé.

7. Oración final
¡Oh Padre!, que en el día del Señor
reúnes a tu pueblo para celebrar
a Aquél que es el Primero y el Último,
el Viviente que ha destruido la muerte.
Danos la fuerza de tu espíritu,
para que rotos los vínculos del mal,
te prestemos el libre servicio
de nuestra obediencia y de nuestro amor,
para reinar con Cristo en la gloria.
Él es Dios, y vive y reina contigo,
en la unidad del Espíritu Santo,
por todos los siglos de los siglos .
(De la Liturgia)
FUENTE : www.ocarm.org/esp
ENVIÓ : PATRICIO GALLARDO V.